La seguridad vial vuelve a estar en el centro del debate automovilístico europeo. A partir de este año, los sistemas ADAS dejarán de ser simples asistentes para convertirse en auténticos vigilantes de la conducción diaria. No solo estarán presentes en todos los coches nuevos, también pasarán por el escrutinio de la ITV, que adaptará sus inspecciones a esta nueva realidad tecnológica.
Para los conductores, ello supone un cambio importante. Ya no bastará con que los frenos, las luces o los neumáticos estén en buen estado. Sistemas como el frenado automático de emergencia o el asistente de cambio y mantenimiento de carril deberán funcionar correctamente para superar la inspección. Entender qué se va a comprobar y cómo lo hará la ITV es clave para evitar sorpresas y circular con mayor seguridad.
1¿Qué cambia en 2026 con los ADAS obligatorios?
La entrada en vigor de la fase C del Reglamento europeo 2019/2144 marca un antes y un después. Desde el 7 de julio de 2026, todos los turismos y vehículos comerciales ligeros de nueva matriculación deberán equipar sistemas ADAS más avanzados, especialmente enfocados en la protección de usuarios vulnerables y en la supervisión activa del conductor.
Una evolución normativa que no se queda en el papel. Como organismo encargado de verificar el estado de los vehículos, la ITV se adaptará para comprobar que estos sistemas funcionan tal y como fueron homologados. No será una revisión superficial, sino para asegurar que la tecnología que promete salvar vidas está operativa y no se ha manipulado o desactivado.







