Si hay un testigo encendido en el cuadro de instrumentos, tu coche no va a pasar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). No nos referimos solo a fallos motores, relacionados con los frenos, el nivel de aceite o la presión de los neumáticos.
A partir de ahora, los fallos relacionados con los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) también pueden hacer que suspendas la ITV. El motivo es el cambio de criterio, pues estos asistentes ya no son un accesorio y han pasado a ser considerados un elemento de seguridad imprescindible.
2¿Qué va a comprobar exactamente la ITV y cómo lo detectan?
A priori, puede parecer que revisar el funcionamiento de los ADAS en una estación de la ITV es complicado. Porque muchos de estos sistemas entran en una situación concreta, sea o no de emergencia, pero con el coche en circulación. Sabemos que no van a probar el funcionamiento dinámico del ADAS, ni van a forzar una frenada ni a verificar cómo corrige la dirección. Pero sí que buscarán detectar fallos electrónicos, incoherencias o cualquier manipulación a través del puerto OBD.
Durante la ITV, el sistema se conecta al vehículo (esto ya se hace) y verifica si hay errores registrados en los módulos que estén relacionados con los ADAS. Aunque el coche funcione con total normalidad o el aviso solo aparezca en momentos puntuales. Si hay un fallo persistente, va a quedar memorizado en el historial al conectar el puerto OBD.
Los sistemas más afectados suelen ser los que dependen de cámaras frontales y sensores, como la frenada de emergencia, el mantenimiento de carril, el reconocimiento de señales o el control de distancia. Un caso muy habitual es el cambio de parabrisas sin recalibrar la cámara, porque el sistema no está trabajando con los parámetros correctos.







