Hay aniversarios que se celebran con discursos, con galas y con fotos de archivo. Y luego está la forma en que Acura, la marca premium de Honda para Estados Unidos, ha decidido conmemorar sus primeros cuarenta años de vida al otro lado del océano: construyendo un automóvil. No un concept car presentado entre focos y promesas, sino una máquina real, con mucha historia y con olor a asfalto.
El protagonista de esta celebración histórica es un Acura Integra de primera generación, el cual ha sido completamente reinventado y construido de forma artesanal por la división Honda Racing Corporation (HRC) como tributo a uno de los capítulos más brillantes de su historia competitiva. La inspiración directa es el legendario Integra Comptech que lucía el dorsal n.º 48, una máquina que entre 1987 y 1990 arrasó en el IMSA International Sedan Series, acumulando campeonatos tanto de constructores como de pilotos con una consistencia que pocas veces se ve en el automovilismo.
Acura y HRC han ideado este impresionante Integra para rememorar su legado

Este ejemplar único será el gran protagonista de la edición número 51 del Gran Premio Acura de Long Beach, que se celebrará del 17 al 19 de abril. Para quienes sientan devoción por la historia del motor, verlo en pista será algo parecido a contemplar una pieza de museo que todavía respira.
Este impresionante Acura Integra llega vestido con un llamativo acabado en color Rojo Río Metalizado, un claro guiño cromático que lo aleja del sobrio anonimato y lo convierte en una declaración de intenciones que se sustenta sobre unas llantas Mugen de 14 pulgadas, una elección que conserva el respeto por la época original.
Componentes de primer nivel para esta criatura de competición

Bajo la carrocería, los maestros de HRC han recurrido a una selección cuidadosa de especialistas del universo JDM (el mercado japonés de accesorios de alto rendimiento) para dotar a este Acura Integra de una puesta a punto digna de su legado. Los amortiguadores ajustables Tein y las pastillas de freno de alto rendimiento Carbotech conviven junto con una barra Panhard ajustable, una cremallera de dirección específica y latiguillos de freno trenzados en acero inoxidable. Cada componente ha sido elegido con criterio, sin concesiones.
El motor original con el código D16A1 no es otro que un ‘sencillo’ cuatro cilindros de 1.6 litros y de aspiración natural. Ahora bien, este corazón ha sido completamente reconstruido junto a su caja de cambios manual de cinco velocidades. A ese bloque renacido se le han añadido una centralita Monsoon, colectores en acero inoxidable, un escape Borla a medida y una conversión a encendido directo mediante bobina sobre bujía para dar vida a una motorización que respeta sus raíces, pero que no renuncia a sacar todo el partido posible.
El Acura Integra fue junto con el Legend los primeros en llegar a EE.UU.

Para cerrar el apartado dinámico, los chicos de HRC equipan a este maravilloso Acura Integra con un diferencial autoblocante Torsen para garantizar una tracción delantera con el tipo de mordiente que los mejores deportivos de Honda y Acura han hecho legendario a lo largo de las décadas.
En el habitáculo, la seguridad y el espíritu competitivo mandan con la llegada de una jaula de seguridad a medida, asientos de competición OMP y arneses de seis puntos entre otros muchos componentes.
En 1984 Honda ideó su división de lujo, que nacería dos años más tarde

Para entender el peso de este aniversario hay que viajar al contexto en el que Acura nació. A principios de los años ochenta, el mercado del automóvil comenzaba a experimentar un giro generacional: los compradores de la generación del baby boom miraban cada vez más hacia las marcas de lujo, y Honda detectó esa tendencia antes que nadie.
Los planes se anunciaron en 1984 y el 27 de marzo de 1986, el Legend y el Integra llegaron de la mano a Estados Unidos bajo el paraguas de la recién nacida Acura. Un hito que hay que leer en perspectiva: Lexus no nacería hasta tres años después. Acura no siguió tendencias, las marcó.
En sus primeros 40 años de vida, Acura ha dejado un legado para enmarcar

Solo cuatro años más tarde llegó el maravilloso NSX, un superdeportivo que no se limitó a competir en ese segmento sino que redefinió sus reglas, demostrando que la ingeniería japonesa podía plantar cara (y superarla) a la tradición europea.
Desde entonces, la mítica marca americana fue construyendo una gama completa que abarcó berlinas, SUV y crossovers, sin perder de vista sus señas de identidad. En los últimos años, Acura ha recuperado nombres propios de su historia, con el Integra como estandarte de ese regreso a los orígenes.
Cuarenta años en el mundo del automóvil son a la vez mucho y muy poco. Suficiente para haber dejado una huella indeleble en la cultura del motor; insuficiente para dar por cerrado ningún capítulo. Acura llega a este aniversario con más historia detrás que nunca y con la sensación de que todavía tiene mucho que contar.
Fotos: Acura

































