Durante décadas, los conductores han escuchado siempre las mismas frases: cambiar el aceite cada 15.000 km, sustituir la correa de distribución a los 120.000… Reglas que han pasado de generación en generación como si fueran leyes inmutables. Pero lo cierto es que el mantenimiento del coche ha cambiado. Con los avances en materiales y tecnología, muchos de estos intervalos ya no son válidos para todos los vehículos.
Sin embargo, muchos propietarios aún siguen guiándose por estas cifras, sin tener en cuenta que cada coche, motor y uso es diferente. Y ello puede derivar en gastar dinero antes de tiempo o, por el contrario, alargar tanto el mantenimiento que acabe provocando costosas averías. Por eso, desmontaremos algunos de los mitos más repetidos sobre cuándo debemos hacer cambios en el coche, empezando por uno de los más conocidos: el aceite.
6¿Cómo saber realmente cuándo hay que cambiarlos?
La mejor forma de saber cuándo cambiar el aceite u otra pieza es consultar el manual del fabricante. En él se indican los intervalos recomendados para ese modelo concreto, según kilometraje y tiempo. Las cifras tienen en cuenta el diseño del motor, los materiales y el tipo de lubricante que necesita.
También es importante adaptar el mantenimiento al uso real del coche. Si se circula mucho en ciudad, trayectos cortos o condiciones exigentes, conviene revisar el aceite antes de lo previsto. Cambiar el aceite a tiempo es una de las mejores formas de alargar la vida del motor y evitar averías costosas.
Los números redondos como 15.000 o 120.000 km son referencias generales que ya no sirven para todos los coches. El aceite, la distribución, los frenos o los filtros no siguen una regla única, y confiar en esos mitos puede salir caro. Entenderlo es la clave para cuidar el motor durante muchos años.


