Conducir una moto tiene muchas ventajas: agilidad, menor consumo y una sensación de libertad difícil de igualar. Pero también implica asumir una mayor vulnerabilidad en carretera. Cuando se produce una avería o un accidente, el motorista no cuenta con una carrocería que lo proteja ni con los mismos sistemas de señalización que un coche, y eso cambia por completo la forma de actuar.
Aun así, muchos motoristas siguen reaccionando como si condujeran un turismo, sin tener claro qué dice la normativa ni cuáles son las recomendaciones específicas para vehículos de dos ruedas. Saber cómo señalizar correctamente una avería o un accidente en moto no solo evita sanciones, sino que puede marcar la diferencia entre salir ileso de una situación complicada o sufrir un segundo percance aún más grave.
1Por qué un motorista debe actuar de forma diferente
La principal diferencia entre una moto y un coche es evidente: el motorista está completamente expuesto. Tras un accidente o una avería, permanecer en la calzada o demasiado cerca del tráfico supone un peligro enorme, especialmente en vías rápidas o con poca visibilidad.
Además, las motos no están obligadas a llevar algunos elementos de señalización que sí son exigidos a los turismos. Esto obliga al conductor a extremar la precaución y a conocer bien qué herramientas tiene a su alcance para advertir al resto de usuarios de la vía. Los expertos en seguros de moto de AMV insisten en que, tras un accidente, el mayor riesgo no siempre es el impacto inicial, sino lo que ocurre después: atropellos, alcances o caídas provocadas por una mala señalización o por no situarse en un lugar seguro.







