45 años de Mercedes Clase G: Schöckl: 0 – Clase G: 1

El Schöckl, la montaña austriaca de Estiria que actúa como campo de pruebas del Mercedes Clase G desde 1979, fue también el escenario elegido por Mercedes para revelar las primeras imágenes camufladas de la generación actual, a comienzos de 2018, antes de su presentación oficial en Detroit (Michigan, EE. UU.).

El Schöckl es al Clase G lo que el Rubicon Trail al Jeep Wrangler; una “pista de pruebas” natural que permite evaluar las capacidades todoterreno del vehículo en condiciones exigentes y 100 % reales; un escenario que en Mercedes decidieron emplear para mostrar las primeras imágenes de la nueva y actual generación del Clase G, aún con camuflaje, poco antes de su presentación oficial en Detroit (EE. UU.).

Acababa de comenzar 2018. Aún no habían llegado los Reyes Magos cuando Mercedes regalaba a sus seguidores la publicación de un set de fotos del nuevo Clase G camuflado enfrentándose al reto del Schöckl.

Ya nos habíamos hecho una pequeña idea de cómo era su nuevo puesto de conducción gracias a una foto desvelada a mediados de diciembre como una suerte de regalo anticipado de Papá Noel, pero ahora podíamos observar con todo detalle su carrocería vinilada, con sus suspensiones retorciéndose para copiar cada cárcava, cada piedra y cada torrontera de la pista de montaña que conduce a la cima del Schöckl, de esa montaña de la región austriaca de Estiria ubicada a unos 14 kilómetros al norte del centro de la ciudad de Graz,donde desde 1979 los Clase G llevan partiendo en todas direcciones para conquistar hasta el último rincón de la Tierra.

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Pero, antes de hacerlo, todos los Clase G han de ser capaces de conquistar el Schöckl ascendiendo por la abrupta pista forestal que lleva hasta su cima, ubicada a 1.445 metros sobre el nivel del mar. Dicho esto y para ser justos, si alguna vez has estado allí sabrás que se trata de un desafío para un SUV pero es un juego de niños para el Clase G.

45 años de Mercedes Clase G: Schöckl: 0 - Clase G: 1

El Mercedes Clase G supera el reto del Schöckl

El recorrido de esta “pista de pruebas” es de únicamente 5,6 kilómetros, pero esa distancia es más que suficiente para saber si un todoterreno tiene lo necesario para ser considerado como tal o si, por el contrario, ha de desistir en su intento de llegar a la cima.

En el camino, los probadores encuentran pendientes de hasta el 60 % e inclinaciones laterales de hasta el 40 %. Durante la fase de desarrollo, cualquier nueva evolución del Clase G ha de soportar en torno a 2.000 kilómetros extenuantes en este exigente recorrido, que en el caso del nuevo modelo se superaron con un control y una comodidad notablemente mayores, según aseguraba en su momento el comunicado oficial.

Hasta entonces, los principales secretos del nuevo Clase G aún no habían sido desvelados, y no eran pocos los rumores sobre profundos cambios técnicos que podían transformar el todoterreno puro que los aficionados adoraban desde su nacimiento en 1979 en un sencillo SUV, como había ocurrido con tantos otros modelos del mercado. Así que la publicación de aquel nuevo set de fotos era mucho más que un mero trámite. 

Desmenuzando el texto y observando las fotos, los aficionados podían comprobar con alivio cómo el nuevo desarrollo conservaba la arquitectura de bastidor en escalera, que era ya todo un alivio, con un sistema de tracción total permanente, reductora y tres bloqueos de diferencial como el empleado hasta entonces.

45 años de Mercedes Clase G: Schöckl: 0 - Clase G: 1

También se nos avanzaba que “su suspensión es el resultado de la colaboración entre Mercedes-Benz G GmbH y Mercedes-AMG GmbH. El resultado es una suspensión independiente con eje delantero de dobles triángulos superpuestos en combinación con un eje trasero rígido”.

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Se nos explicaba, además, que los ingenieros tuvieron la tarea de lograr la máxima altura libre al suelo posible y, de paso, consiguieron aumentar la rigidez del conjunto al poder unir los dos extremos del eje con un travesaño que hasta entonces era, obviamente, incompatible con un eje rígido.

El “nuevo” Clase G seguía siendo un “Clase G” 

Y aunque por aquel entonces ni siquiera conocíamos las dimensiones de la nueva carrocería o la potencia de la gama de motores, sí se confirmaba que la altura libre crecía hasta los 24,1 centímetros, que la profundidad de vadeo llegaba a los 70 centímetros y que los ángulos de ataque, ventral y de salida eran de 35º, 26º y 30º, respectivamente, cifras que mejoraban las del W463 de carrocería larga, tal y como lo conocíamos hasta ese momento.

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No hubo que esperar demasiado, en cualquier caso, para poder contemplar el nuevo Clase G desprovisto de camuflaje. Pero antes, aún había alguna sorpresa esperando a los aficionados de un modelo que, camino de sus 40 años de edad, estaba en disposición de demostrar que había sido capaz de conquistar no sólo el Schöckl y no sólo todos los rincones de la Tierra. El Clase G había conquistado el tiempo. Pero eso te lo contaremos en un nuevo capítulo.

2018 pruebas clase g camuflado schockl austria 11 Motor16

Las claves del Mercedes Clase G y el reto del Schöckl

  • El Mercedes Clase G nació en 1979 y se fabrica en Graz (Austria), a escasos 14 km del monte Schöckl.
  • Todos los Clase G han de superar la pista forestal del Schöckl, de 5,6 km con pendientes de hasta el 60 %.
  • Durante el desarrollo de cada nueva generación, el modelo debe acumular unos 2.000 km en esa exigente pista.
  • La generación actual mantiene el bastidor en escalera, la tracción total permanente, reductora y tres bloqueos de diferencial.
  • Su suspensión combina un eje delantero de dobles triángulos superpuestos con un eje trasero rígido.
  • La altura libre al suelo es de 24,1 cm, la profundidad de vadeo llega a los 70 cm y los ángulos de ataque, ventral y de salida son de 35°, 26° y 30°.