¿Tiene sentido seguir circulando a 120 km/h en una autopista diseñada para soportar velocidades más altas? La pregunta vuelve a estar sobre la mesa en medio del debate internacional sobre los límites de velocidad. Mientras algunos países optan por reducirlos, en otros empiezan a plantearse justo lo contrario: aumentarlos para mejorar la fluidez del tráfico y adaptarlos a las carreteras actuales.
En España, donde la velocidad máxima en autopistas y autovías apenas ha cambiado en décadas, cada vez más expertos consideran que el límite podría estar desfasado. Fernando, ingeniero especializado en infraestructura viaria, cree que permitir circular a 150 km/h en algunos tramos no solo sería viable, sino hasta posiblemente más seguro.
4La relación entre velocidad, consumo y emisiones
Otro punto controvertido es el de las emisiones contaminantes. Reducir la velocidad se ha presentado como una forma de disminuir el consumo de combustible, pero Fernando cree que la relación no siempre es tan simple. Según explica, los coches actuales están diseñados para funcionar de forma eficiente a velocidades relativamente altas, especialmente en autopistas y autovías.
Cuando el tráfico es fluido y constante, el consumo puede ser incluso menor que con frenadas y aceleraciones continuas. «Una autopista con circulación uniforme a 130 o 140 km/h puede generar menos emisiones que otra donde los coches están cambiando constantemente de velocidad», afirma. La clave no es el límite, sino cómo se mueve el tráfico.


