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10 hábitos al volante —sencillos pero muy inteligentes— para reducir el consumo al volante

Son 10 trucos sencillos y muy fáciles de aplicar en el día a día con los que puedes reducir hasta un 20% el consumo de combustible.

El precio de los combustibles sigue una tendencia ascendente desde el inicio de 2026, así que son muchos los conductores que buscan trucos para reducir el consumo de gasolina y diésel. Y los hay, más allá de irte a repostar a una gasolinera low cost.

Para gastar menos, no siempre hay que cambiar de coche. Sí, hay motores más eficientes que otros, pero todos podemos hacer un poco más con lo que tenemos si cambiamos algunos pequeños hábitos. De hecho, un estudio de Norauto demuestra que es posible reducir un 20% el gasto de combustible si practicamos una conducción inteligente. Te contamos cuáles son esos 10 hábitos que puedes cambiar hoy mismo.

Los 10 hábitos que van a reducir el consumo de combustible

consumo combustible
Fuente: Norauto

No necesitas ser mecánico ni experto en coches, porque puedes poner en práctica estos trucos para ahorrar en combustible, y lo vas a notar mucho a final de mes. Toma nota.

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Arrancar y salir sin prisas

En los motores actuales, ya no es necesario calentar el coche en parado durante varios minutos. Pero tampoco te vayas al extremo contrario. Arranca el coche y acelera de forma progresiva, sin acelerones bruscos.

En diésel con turbo, lo ideal es esperar unos segundos antes de moverte. Recuerda que mantener el motor al ralentí consume combustible sin avanzar ni un solo metro.

Mantener una velocidad constante

Perdida de potencia del coche
Fuente: propia

Los acelerones y frenazos bruscos disparan el consumo de combustible. Así que igual que debes salir de forma suave, mantén ese estilo de conducción sobre todo en ciudad y en cambios de marcha.

Pisar el embrague a fondo o pegar un frenazo en lugar de anticiparte a algo que ya estabas viendo también consume combustible. Por ejemplo, si estás viendo un semáforo en rojo a lo lejos, lo ideal es que levantes el pie y dejes rodar el coche con una marcha engranada. El consumo puede llegar a ser cero, frente a seguir acelerando y después frenar de golpe.

Circular en marchas largas para reducir el consumo

Circular en marchas largas y a bajas revoluciones reduce el esfuerzo que tiene que hacer el motor. En ciudad, siempre que el tráfico lo permita, utiliza la marcha más larga posible.

Ojo, no lo confundas tampoco con llevar el coche ahogado, pero evita las resoluciones innecesarias. Conoces mejor que nadie tu coche, así que encuentra el equilibrio entre escuchar el motor y no apurarlo sin motivo.

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Anticiparse al tráfico

conducción anticipativa
Fuente: RACC

¿Has oído hablar de la conducción anticipativa? Tan simple como mirar más lejos del coche que tienes delante para anticiparte al tráfico. Por ejemplo, soltar el pie del acelerador si ves a lo lejos un semáforo en rojo o una retención.

Así, evitas frenar de manera brusca, mantienes la distancia de seguridad y también evitas cambios constantes de ritmo que solo penalizan el consumo.

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Apagar el motor en paradas largas

Los coches modernos ya incorporan el sistema Start&Stop para este fin. En toda parada que dure más de un minuto no tiene sentido tener el motor encendido, sobre todo en atascos o mientras esperas a alguien en doble fila.

Revisar la presión de los neumáticos: también influye en el consumo

REVISION NEUMATIVOS FESVIAL Motor16
Fuente: Fesvial

Un neumático con baja presión aumenta la resistencia a la rodadura. Según Norauto, circular por debajo de la presión recomendada puede elevar el consumo hasta un 3%. Si el neumático está muy desinflado, el incremento puede rozar el 10%.

Lo recomendable es que revises la presión una vez al mes y siempre antes de un viaje largo. Es básico para el consumo y también para la seguridad.

Utilizar la climatización con criterio

El aire acondicionado consume energía, pero gasta más circular en autovía a alta velocidad con las ventanillas bajadas, porque empeora la aerodinámica.

El truco está en el equilibrio. En trayectos cortos y a baja velocidad, puedes bajar las ventanillas para un consumo cero en este sentido. En cambio, en carreteras y autovías, es mucho más eficiente que actives el aire acondicionado. En híbridos y eléctricos, además, el sistema de refrigeración ayuda a mantener la batería en condiciones óptimas.

No cargar peso innecesario

maletero a oscuras
Fuente: propia/IA

El maletero de tu coche no es un trastero en el que puedas almacenar de todo sin consecuencias. Cada kilo extra de peso obliga al motor a trabajar más y, lógicamente, dispara el consumo.

Saca esos objetos que llevan meses en el maletero y que nunca utilizas. Incluso aligera el coche antes de un viaje largo, llevando solo lo imprescindible.

Planificar la ruta para un consumo contenido

No siempre lo podemos evitar, pero dar más vueltas de la cuenta o pasarnos minutos en un atasco aumenta el consumo de combustible. Aprovecha las ventajas de las aplicaciones de navegación para evitar retenciones. Por ejemplo, Google Maps ya incorpora desde hace varios años una función que te dice cuál es la ruta más eficiente para optimizar el consumo.

Mantener el coche en buen estado

El estado del vehículo y el mantenimiento también influyen. Por ejemplo, un filtro de aire sucio dificulta la mezcla óptima de combustible, y por eso los fabricantes recomiendan cambiarlo cada 15.000 o 30.000 kilómetros.

Lo mismo con las bujías. Las de cobre pueden necesitar un cambio entre los 30.000 y los 45.000 kilómetros, mientras que las de platino o iridio pueden tener una vida útil más larga (hasta los 80.000 kilómetros). Si la combustión no es eficiente, también aumenta el consumo y el gasto.