El Ford GT40 Mk I que protagonizó algunas de las imágenes más icónicas de la historia de Ford saldrá a subasta el próximo viernes, 27 de febrero de 2026, en el evento anual organizado por la casa canadiense RM Sotheby’s en Miami (Florida, EE. UU.). El lote estrella de esta subasta lleva el número 172, y su estimación oscila entre los 6,5 y los 8 millones de dólares (entre aproximadamente 5,5 y 6,8 millones de euros, al cambio actual).
El chasis en cuestión, identificado como P/1058, pertenece a la versión Mk I del Ford GT40, de la que se construyeron 87 unidades en total. Sin embargo, solo 31 de ellas se configuraron con especificaciones de uso en carretera, un requisito impuesto por la FIA para la homologación en la categoría Grupo 4 y así evitar la clasificación como Prototipo. Esto convierte a estos ejemplares en piezas más escasas que el mismísimo Ferrari 250 GTO, según la casa canadiense; una exageración, ya que Ferrari sólo fabricó 39 unidades en total del 250 GTO.
¿Qué hace tan especial y deseable el Ford GT40?
El nombre del GT40 no es caprichoso: ‘GT’ responde a las siglas de Gran Turismo, mientras que ‘40’ indica su altura en pulgadas —exactamente 40 (1,02 m), medidas en el punto más alto del parabrisas, el mínimo que permitía el reglamento—. Se cuenta que su origen arranca de una rabieta de Henry Ford II. A principios de 1963, el presidente de Ford estuvo a punto de adquirir Ferrari, pero Enzo Ferrari rompió las negociaciones en el último momento al no aceptar perder el control de su división de competición. La reacción de Ford fue terminante: construir un coche capaz de derrotar a Ferrari en su propio terreno.
El proyecto tomó forma en la factoría de Ford Advanced Vehicles (FAV) en Slough (Berkshire, Reino Unido), tomando como punto de partida el Lola Mk6, uno de los monoplazas con motor central más avanzados de la época. Los primeros resultados en 1964 fueron desalentadores, y el programa pasó a manos de Carroll Shelby, quien le insufló el pragmatismo americano necesario. Con la experiencia acumulada y el desarrollo de la versión Mk II, equipada con un descomunal V8 de 427 pulgadas cúbicas (6.997 cm³), el GT40 estaba listo para el asalto definitivo a las 24 Horas de Le Mans.

En 1966, la carrera francesa vivió uno de sus momentos más memorables: tres GT40 Mk II cruzaron la línea de meta juntos, poniendo fin a la racha de seis victorias consecutivas de Ferrari en Le Mans (de 1960 a 1965) y convirtiendo a Ford en el primer fabricante americano en ganar una gran prueba europea desde que Jimmy Murphy triunfara en el Gran Premio de Francia de 1921 al volante de un Duesenberg.
En 1967 fue el turno del Mk IV, el único Ford GT40 desarrollado y ensamblado íntegramente en Estados Unidos. Cuando la FIA limitó los prototipos a 3,0 litros a partir de 1968, el equipo privado JW Automotive, con los colores de Gulf Oil, aprovechó un resquicio reglamentario para seguir compitiendo con el Mk I dotado de un motor de 5,0 litros, logrando dos victorias más en 1968 y 1969. En total, cuatro triunfos consecutivos en Le Mans entre 1966 y 1969.
Técnicamente, el Ford GT40 Mk I de carretera —como el P/1058 que ahora sale a subasta— se basa en una carrocería de fibra de vidrio de perfil bajísimo con estructura monocasco de acero. Su motor es el emblemático V8 de 289 pulgadas cúbicas (4.727 cm³) de alto rendimiento, conocido como HiPo o K-code, que en su configuración de calle desarrollaba alrededor de 335 CV, aunque las versiones de competición superaban con creces esa cifra.
La transmisión se confiaba a una caja de cambios ZF de cinco velocidades en disposición transaxle, ubicada en voladizo trasero para favorecer la distribución de masas. Los frenos, de disco en las cuatro ruedas, la suspensión independiente también en ambos ejes y un coeficiente aerodinámico trabajado en túnel de viento completaban un conjunto que, en los años sesenta, resultaba tan radical como eficaz.


Un Ford GT40 nacido para ser deseado
El P/1058 fue construido en la factoría (o, más bien, en el taller) de Ford Advanced Vehicles (FAV) en Slough (Berkshire, Reino Unido) y enviado en diciembre de 1966 junto a otros seis Ford GT40 a las instalaciones de Ford en Dearborn (Míchigan, EE. UU.). Acabado en rojo Carmen con interior negro, el coche fue asignado formalmente al llamado Promotion and Disposal Program en febrero de 1967, un plan de Ford para exhibir sus GT40 en concesionarios y venderlos de forma itinerante.
Según la investigación del experto Ronnie Spain publicada en su obra de 2024 Ultimate GT40 – The Definitive History, el P/1058 se presentó en abril de 1967 en el legendario concesionario Tasca Ford de Seekonk (Massachusetts, EE. UU.), con motivo del tercer aniversario del Mustang. Allí posó junto al prototipo del 428 Cobra Jet y ante la llegada del piloto de Le Mans Mario Andretti, quedando inmortalizado en una famosa fotografía promocional. Bob Tasca, dueño del concesionario, era una figura central del movimiento Total Performance de Ford en Estados Unidos.
En diciembre de 1967, el GT40 fue vendido al concesionario Al Grillo Ford de Lynn (Massachusetts, EE. UU.), y poco después lo adquirió David Carroll, de Brookline Village (Massachusetts, EE. UU.), quien lo repintó de amarillo, según se cuenta, para despistar a las autoridades locales. Carroll recordaría años después haber llevado el coche al circuito Lime Rock, en Connecticut (EE. UU.), con un micrófono a bordo para grabar audio de fondo para un anuncio de Gulf Oil, con el técnico de sonido bien aferrado al asiento del copiloto.
La intensa vida del Ford GT40 Kk I P/1058
En febrero de 1969 el coche llegó a John “Skip” Barber, piloto de carreras y fundador de la conocida Skip Barber Racing School, quien pronto lo vendió a Andrew Carduner. En marzo de ese mismo año lo adquirió Harvey Siegel, de Nueva York (Nueva York, EE. UU.), que lo mantuvo durante varias décadas, lo restauró en los años ochenta con pintura blanca y franjas azules de carreras, y lo llevó a las reuniones de Ford GT40 en Watkins Glen (Nueva York, EE. UU.) en 1989 y en Elkhart Lake (Wisconsin, EE. UU.) en 1994.

En 2002 pasó a manos de George Getz, de Paradise Valley (Arizona, EE. UU.), a través del respetado preparador Harley Cluxton III, de Grand Touring Cars, Inc., en Scottsdale (Arizona, EE. UU.). Fue Getz quien se encargó devolver el coche al rojo Carmen original, restaurando también el interior con el máximo de tapicería original posible. Entre 2004 y 2005 se realizó una puesta a punto mecánica completa. Posteriormente, el reputado comerciante especializado Peter Klutt lo exhibió en eventos de primer nivel, como el Concours d’Elegance of America de 2013 en Plymouth (Míchigan, EE. UU.).
Desde agosto de 2014 el P/1058 pertenece a un coleccionista privado de Texas (EE. UU.). Bajo su tutela el motor fue renovado en 2021, y el coche ha participado en el Keels & Wheels Concours d’Elegance de 2018 en Seabrook (Texas, EE. UU.), donde ganó el mejor de su clase, además de rodar en solitario por el Circuito de las Américas (COTA), sede del Gran Premio de Fórmula 1 de Estados Unidos en Austin (Texas, EE. UU.).
Mecánicamente, este Ford GT40 conserva el legendario motor V8 de 289 pulgadas cúbicas (4.727 cm³) de alto rendimiento con los carburadores Weber de fundición en arena originales, asociado a una caja de cambios ZF de cinco velocidades. El coche se documenta con la hoja de producción original de Ford Advanced Vehicles y figura en el SAAC World Registry of Cobras & GT40s, 4.ª edición.
Las claves del Ford GT40 Mk I, a subasta
- El P/1058 es uno de solo 31 Ford GT40 Mk I configurados para uso en carretera.
- La estimación de subasta oscila entre 6,5 y 8 millones de dólares (aproximadamente entre 5,5 y 6,8 millones de euros).
- Conserva el motor V8 de 4.727 cm³ con los carburadores Weber de fundición en arena de origen.
- La cadena de propietarios de este Ford GT40 está documentada desde el origen.
- Fue repintado en el rojo Carmen de fábrica en 2002 y sometido a una puesta a punto mecánica entre 2004 y 2005.
- Este Ford GT40 sale a subasta el 27 de febrero en Miami.


















































