La ciudad de Plymouth (Minnesota) prohíbe las cámaras de lectura de matrículas tras un falso positivo policial

El sistema identificó erróneamente a un conductor y su mujer, que fueron rodeados por cuatro coches patrulla el 28 de junio. La ciudad ha cortado además el envío de datos a 36 departamentos de policía vecinos.

El pleno municipal de Plymouth, en el estado de Minnesota, votó cancelar el contrato de las cámaras de lectura de matrículas que vigilaban sus calles. La decisión llegó después de que el sistema identificara erróneamente a un conductor y su mujer, que acabaron rodeados por cuatro coches patrulla.

Del falso positivo a la retirada del contrato

Todo arranca el 28 de junio, cuando los agentes dieron el alto a la pareja después de seguir sus movimientos con las cámaras durante días. Detrás no había ninguna infracción: la matrícula del vehículo coincidía con la de un coche vinculado a una investigación policial. El caso alcanzó repercusión nacional en Estados Unidos y puso el foco sobre la vigilancia automatizada del tráfico.

La administración local de Plymouth resolvió el asunto con un voto casi unánime. El pleno lo forman siete miembros y solo uno se pronunció a favor de mantener el contrato: el alcalde, que defendió que la prioridad es proteger a los vecinos y que la policía no debería perder una herramienta útil para resolver delitos. El resto de concejales entendió que el riesgo para los derechos de los residentes pesaba más que cualquier beneficio operativo.

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Antes de la votación hubo tres horas de reunión y dos de estudio técnico. El jefe de la policía local defendió el uso del sistema y llevó preparada una diapositiva sobre la identificación errónea del 28 de junio, consciente de que el asunto saldría en el turno de preguntas.

Un error de lectura de matrícula bastó para que una ciudad entera se preguntara quién vigila sus calles, quién guarda esos datos y con quién los comparte.

El punto más delicado apareció al hablar de los datos compartidos. Plymouth había intercambiado la información captada por sus cámaras con cerca de 36 departamentos de policía del oeste metropolitano, y cortó ese flujo antes incluso de la votación. El motivo reconocido: en condados del norte se habían hecho búsquedas con fines migratorios, algo que encendió todas las alarmas.

Todavía no hay calendario para la retirada física de los equipos ni está claro si otro sistema de reconocimiento tomará el relevo. El fabricante, Flock Safety, había admitido fallos de funcionamiento y anunciado cambios internos menos de dos meses después del incidente.

Cómo funciona una cámara que lee matrículas y por qué se discute su uso

Una cámara de lectura de matrículas hace algo muy simple en apariencia: fotografía cada vehículo que pasa, reconoce los caracteres de la placa y la compara en milisegundos con una lista de matrículas buscadas. Si hay coincidencia, lanza un aviso a los agentes más cercanos. En España este tipo de dispositivos se utiliza desde hace años en controles de tráfico, accesos a las ciudades y vigilancia de carreteras.

vigilancia tráfico Estados Unidos

El problema no está en la tecnología, sino en la escala. Cuando decenas de municipios comparten sus datos, una matrícula leída en un aparcamiento de Minnesota puede acabar en manos de un agente a cientos de kilómetros de distancia. Y un error de reconocimiento deja de ser una anécdota para convertirse en un control policial con cuatro coches patrulla alrededor.

Qué significa esto para el conductor español

En España no existe una prohibición equivalente y los lectores de matrículas siguen desplegados, pero el marco jurídico es otro. La lectura de una placa es tratamiento de datos personales, y eso obliga a tener una base jurídica clara, a limitar el tiempo de conservación y a informar de la finalidad. El incumplimiento del reglamento europeo de protección de datos puede sancionarse con hasta 20 millones de euros.

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La diferencia de fondo es cultural y normativa. En Estados Unidos la vigilancia automática depende de la legislación de cada estado y de cada ciudad, sin un suelo común de protección de datos. En la Unión Europea, además, el reglamento de inteligencia artificial limita ya la identificación biométrica en tiempo real en espacios públicos, y las autoridades de control han puesto el foco en los sistemas que cruzan cámaras con bases de datos policiales.

Para el conductor español, la lección práctica es otra: la matrícula ha dejado de ser un dato administrativo y se ha convertido en un rastro. Cada vez que un vehículo pasa por delante de una cámara conectada deja un registro con hora y lugar. Si ese registro se comparte sin control, el fallo de una máquina basta para que alguien tenga que dar explicaciones rodeado de coches patrulla.

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Toca seguirle el rastro a este debate: los municipios que revisan sus contratos de vigilancia, los fabricantes que prometen auditorías y los reguladores europeos que miran de reojo los sistemas que ya operan en las carreteras. Lo ocurrido en Plymouth es, por ahora, la excepción. La pregunta es cuánto tardará en dejar de serlo.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: 36 departamentos de policía dejaron de recibir los datos de las cámaras de Plymouth, y en la Unión Europea un uso indebido de datos de matrícula puede sancionarse con hasta 20 millones de euros.
  • Consejo práctico: si circulas por Estados Unidos, asume que tu matrícula puede ser leída y cruzada en segundos; en Europa tienes derecho a saber qué se hace con esos registros y a reclamar ante la autoridad de protección de datos.
  • Así te afecta: la retirada de cámaras en una ciudad estadounidense anticipa un debate que ya llega a España: cuánto tiempo se guardan los registros de matrículas, quién los comparte y qué ocurre cuando la máquina se equivoca.