La F1 vive uno de esos momentos de cambio que marcan época. El nuevo reglamento técnico que llega este 2026 no solo transformará los monoplazas, también está alterando el discurso de los grandes protagonistas del paddock. Y si hay una voz que ha sonado más alta que ninguna es la de Max Verstappen, que no ha dudado en mostrar su rechazo a la dirección que está tomando la categoría. El neerlandés ha dejado claro que la nueva F1 no le convence… pero su postura ha encontrado respuesta inmediata.
Porque enfrente ya no está un grupo de jóvenes promesas en fase de aprendizaje. Lando Norris, vigente campeón del mundo, y George Russell han dado un paso al frente y han convertido el debate técnico en un pulso deportivo y mediático. Una vez más, Verstappen ante la anglosfera. La nueva era de la F1 se jugará en la pista, pero también en las declaraciones, en la presión psicológica y en la capacidad de adaptación a unos coches radicalmente distintos.
2Norris responde como campeón del mundo
Lando Norris ya no habla como el piloto simpático que buscaba su primera victoria. Habla como campeón. Y lo ha hecho con un mensaje directo: «Si alguien no está cómodo con la nueva F1, siempre puede dar un paso al lado». Sus declaraciones no solo son una respuesta a Verstappen, también una demostración de que McLaren y él se sienten preparados para el nuevo ciclo.
El británico representa todo lo contrario al discurso conservador. Ve en el reglamento de 2026 una oportunidad para redefinir jerarquías y consolidar su estatus. Su título mundial —logrado tras romper la hegemonía reciente— le da la autoridad necesaria para entrar en el cuerpo a cuerpo dialéctico sin complejos. La F1, para Norris, no es lo que fue: es lo que está a punto de ser.








