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Lewis Hamilton sigue en su nube… Y lo que queda

El Gran Premio de Estados Unidos de 2019 pasará a la historia no por su ganador, o por el desarrollo de una prueba más anodina de lo esperado tras los entrenamientos oficiales. Quedará en los libros como la carrera en la que por segunda vez en la historia de la Fórmula 1 un piloto conseguía seis títulos mundiales, quedando la puerta abierta para igualar a Michael Schumacher la próxima temporada. «No es que esté en una nube, es que estoy por encima de ella. Es pura felicidad». Es la «Era Hamilton», un piloto que no para de crecer en todos los sentidos ni agotar su motivación

Si de cifras se trata, el británico ha logrado tres títulos de los seis de forma consecutiva, igualando también a Michael Schumacher. Es su quinto en seis años, perdiendo el de 2016 frente a Nico Rosberg por cinco puntos y decisivas averías mecánicas en las últimas carreras de la temporada. Es el primero en poles de la historia (87), y está solo a ocho de igualar el número de triunfos de Schumacher, o solo a cinco del récord de podios, también en manos del alemán. En otras muchas clasificaciones, el piloto británico secunda al alemán. Y por su motivación, estado de forma y frescura, todo indica que Hamilton tiene recorrido como piloto por delante. «Aun seguimos creciendo chicos, aún seguimos creciendo», lanzaba a su equipo por la radio al terminar la cita americana.

Ferrari se desinfla

El gran premio estadounidense no respondió a las expectativas creadas ante la gran igualdad de Ferrari, Red Bull y Mercedes el sábado. Pero sorprendió por el inesperado bajón del equipo italiano respecto a las carreras celebradas tras el parón veraniego. El SF90 perdía en Austin parte de esa velocidad punta que tantas suspicacias había creado entre sus rivales. Recientemente, la FIA emitía una nota de clarificación sobre determinados aspectos técnicos de las unidades híbridas, solicitada a instancias de los rivales. En ella se determinaban cuestiones sobre el flujo de combustible que podrían -se rumorea- haber tocado la vía de flotación del equipo italiano. «No estoy sorprendido en absoluto de que Ferrari no haya sido competitivo, es lo que pasa cuando no puedes hacer trampas» explicaba un lenguaraz Max Verstappen al final de la carrera, con el tercer puesto en la mano.

Ferrari desapareció en carrera, con Charles Leclerc a casi cincuenta segundos del ganador, Valtteri Bottas. Pero pronto se confirmó que los monoplazas italianos estaban a años luz del ritmo de los Mercedes, e incluso de Verstappen. «Fue un día extremadamente duro», resumía Charles Leclerc, «probablemente la carrera más difícil de la temporada, con Budapest, «nunca encontramos el ritmo, el primer relevo fue extremadamente duro. Para ser totalmente sincero, no tengo explicaciones». Vettel ni siquiera tuvo que darlas, por que la suspensión de su monoplaza frustró prematuramente su carrera.

«La velocidad en recta no ha sido nuestro problema», se defendía Mattia Binotto, el máximo responsable de Ferrari. Creo que esos son los comentarios que equivocan a la gente y no son buenos para el deporte, y creo que todo el mundo debería ser un poco más prudente Mattia Binotto negó tajantemente que la nota de la FIA tuviera relación con el rendimiento de Ferrari en el Circuito de las Américas, en un tema que, sin duda, traerá cola en las próximas fechas.

La victoria, cosa de Mercedes

Nadie fue rival para Mercedes en el Circuito de las Américas. Hamilton y Bottas se disputaron la victoria a través de dos estrategias diferentes. El británico, a una parada. El finlandés, a dos. Aquel quiso rematar el título con el triunfo y a punto estuvo de lograrlo, pero la doble parada se mostró más eficaz. Bottas no pudo impedir con su victoria el título de Hamilton, y tampoco ocultó su decepción. Sus aspiraciones para batir al británico contrastan con su rendimiento real a lo largo de la temporada. No parece que en 2020 tampoco esté en condiciones de batir a un rival de la colosal dimensión de Hamilton, como la altísima consistencia de este ha confirmado en los últimos años

El Gran Premio de Estados Unidos ha vuelto a rebajar la posición de McLaren como cuarto equipo de la parrilla. Al menos, el domingo. Hasta el domingo, el circuito americano se convirtió en una montaña rusa. El viernes, Sainz se bajaba desconcertado con un monoplaza sensible a la temperatura y el viento. El sábado, el MCL34 se transformó en una de las mejores máquinas que McLaren ha tenido esta temporada. Pero el domingo Sainz temía quedarse a medio camino entre un día y otro. Así fue.

La salida y el toque con Albon condicionaron las opciones del español. Pero Ricciardo ya se deshizo fácilmente de los dos pilotos de McLaren, quienes se dedicaron a gestionar una arriesgada estrategia a una parada. El equipo británico optimizó perfectamente sus reducidas opciones, con el séptimo puesto como objetivo Norris castigó su neumático más que Sainz y el equipo le pasó a dos paradas, estrategia a la postre más efectiva que la del español. Séptimo y octavo respectivamente era el mejor resultado posible para McLaren en Austin. Al menos, Sainz mantiene la séptima posición del campeonato. Pero Alexander Albon se marcha cuatro puntos por delante, y Pierre Gasly está a solo tres por detrás en la clasificación. Sin duda, Carlos Sainz afrontará un intenso final de temporada hasta la última carrera de 2019.