Cuando la Fórmula 1 brilla con luz propia
GP DE GRAN BRETAÑA F-1 2019

Cuando la Fórmula 1 brilla con luz propia

La mejor carrera del año acababa con el resultado más previsible: la vuelta del dominio de Lewis Hamilton tras una carrera sin victoria.

Javier Rubio

Javier Rubio Twitter

14 de Julio 2019 19:08

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"Bonita carrera de ver hoy en Silverstone. Un circuitazo que ofrece diferentes trazadas y puntos de adelantamiento. Más circuitos así". Fernando Alonso saltaba al ruedo de las redes sociales al término del Gran Premio de Gran Bretaña para celebrar una magnífica carrera gracias al escenario que ofrece el trazado británico. Por ello también la gran noticia cuando en el mismo fin de semana se confirmaba su presencia en la Fórmula 1 durante los próximos años. Porque Silverstone ofreció una de las mejores carreras de los últimos años.

Resultaba difícil elegir un punto de interés desde el semáforo verde. Mientras los Haas se autoeliminaban rápidamente, Valtteri Bottas y Hamilton se enzarzaron en un sensacional duelo por la primera posición, que el finlandés fue capaz de mantener hasta que caer derrotado... por el coche de seguridad. Como otros pilotos, Bottas no tuvo la suerte de su lado en un fin de semana donde tenía capacidad para batir al británico ante su público. Desde el viernes se comprobó el fenomenal ritmo de los Mercedes sobre sus rivales, pero también de Bottas respecto a Hamilton. Lástima. No haber conocido el resultado final de tal duelo sin el coche de seguridad. A la postre el británico batía el récord de victorias en la historia del Gran Premio de Gran Bretaña. Paradojas de las carreras.

Una pista, como apuntaba Alonso, que también permitió uno de los duelos más espectaculares y dilatados de los últimos tiempos: el protagonizado por Charles Leclerc y Max Verstappen, una continuación afortunadamente interminable a diferencia del puntual y polémico fogonazo del Red Bull Ring. El monegasco se defendió extraordinariamente frente a un agresivo Verstappen que le buscaba las vueltas por todos lados. Vuelta tras vuelta y toque incluido entre ambos. Leclerc había aprendido la lección de Spielberg. Como con Bottas y Hamilton, semejante duelo fue frustrado por la salida del coche de seguridad. Pero sirvió también para visualizar que en Ferrari definitivamente se ha instalado un nuevo líder.

Vettel la vuelve a liar

Definitivamente Vettel sigue confirmando su incapacidad para exprimir el SF90 como su compañero. Leclerc reconocía que desde Francia ha subido un escalón en los entrenamientos oficiales. El alemán no tiene respuesta, y su estrategia de carrera está condenada mientras Leclerc arranque por delante. En Silverstone no hubo color el sábado. Ni tampoco el domingo. Porque el duelo con Verstappen de Leclerc pondría en evidencia al alemán. Mientras que aquel aguantó espectacularmente vuelta tras vueltas al holandés, este superó a Vettel tan pronto se puso a su estela. Pero fue la respuesta de este la que repetía de nuevo el patrón que le ha distinguido bajo presión en numerosos episodios: un cortocircuito emocional bajo presión que le lleva a cometer un error tras otro. En esta ocasión, incluso llevándose por delante a su rival a los pocos metros de ser adelantado.

Tras diez carreras parece confirmarse que Ferrari no tiene respuesta a Mercedes salvo en determinadas pistas y condiciones. Pocos dudan que el equipo camina hacia superar los cinco títulos consecutivos de los tiempos de Michael Schumacher. Pero si hasta entonces el equipo italiano puede ofrecer alguna resistencia puntual, por lo visto hasta ahora en 2019 se antoja que solo es Leclerc quien puede protagonizarla. El Gran Premio de Gran Bretaña ha visualizado gráficamente como pocas veces esta temporada que Sebastian Vettel ha perdido la condición disfrutada en Ferrari durante estos tres últimos años. Queda la duda de conocer cuál será su futuro en Maranello bajo semejante escenario.

Gran carrera de Sainz... con ayuda del 'safety car'

La carrera británica también terminó para Carlos Sainz y McLaren de forma ambivalente. Como a Bottas, el coche de seguridad arruinó la carrera de Lando Norris, pero proporcionó a Sainz el oxígeno necesario para explotar al máximo su estrategia de carrera. El español pinchó el sábado como no lo había hecho en toda la temporada. Pero volvió a confirmar su gestión de carrera a poco que su monoplaza le conceda un ritmo mínimo. Sainz vivió el pasado fin de semana la cara y la cruz de cada situación. Porque fallar el sábado le posicionaba de manera inmejorable para el domingo. Salir retrasado le abría a otra estrategia -una sola parada en boxes- que gestionó magníficamente desde los primeros compases. Incluyendo, como se ha convertido en norma, ganar posiciones en la arrancada.

Una estrategia que mantenía a Sainz todavía en la pista cuando salió el coche de seguridad, y le ahorraba un tiempo precioso cuando realizó su única parada. Hasta por delante de Norris volvió a la carrera. Fue entonces cuando el español ganó por méritos propios la sexta posición final al aguantar sin sucumbir a la presión de un Ricciardo más rápido en los compases finales de la carrera. Por cuarta vez en la temporada, Sainz había ganado en la clase B de la Fórmula 1. Por segunda vez, otra gran remontada. A veces, cabe imaginar qué podría hacer Sainz con uno de esos tres monoplazas que están en otra dimensión en la Fórmula 1 actual.

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