El proyecto Aston Martin para la nueva era de la Fórmula 1 ya es una realidad tangible. El AMR26, monoplaza con el que Fernando Alonso competirá bajo el reglamento técnico de 2026, no es solo un coche nuevo: es una declaración de intenciones. Diseñado desde una hoja en blanco por Adrian Newey, el ingeniero más influyente de las últimas décadas, el monoplaza verde apunta a redefinir el ADN competitivo del equipo de Silverstone.
Desde su primera aparición pública, el coche ha generado una mezcla de fascinación y desconcierto en el paddock. Rivales, ingenieros y analistas coinciden en una cosa: este Aston Martin no se parece a nada de lo visto hasta ahora. Consciente del momento histórico, Alonso habla de orgullo y de punto de inflexión. Y no es para menos; todo en el AMR26 respira ambición a largo plazo.
1El nacimiento de un coche distinto
Aston Martin presentó oficialmente el AMR26 en Arabia Saudí, aunque ya había dejado entrever sus formas durante el shakedown previo en Barcelona. Bastó con verlo salir del garaje para que se dispararan las alarmas entre sus rivales. No era una simple evolución del coche anterior: era un concepto radical, extremo y claramente pensado para exprimir hasta el último milímetro del reglamento.
Este monoplaza marca el inicio de una nueva etapa para Alonso y para la escudería. Newey ha tenido libertad total para reinterpretar la normativa de 2026, centrada en la eficiencia aerodinámica, la reducción del drag y una mayor importancia de la parte eléctrica de los motores. El resultado es un coche compacto, agresivo y con soluciones que recuerdan, inevitablemente, a los Red Bull más dominadores de la última década.








