Madrid me mata
RESTRICCIONES AL ACCESO

Madrid me mata

La persecución al automóvil por parte del gobierno municipal de Madrid ahora se remata con el experimento 'Madrid Central'

Ángel Carchenilla

Ángel Carchenilla

29 de Noviembre 2018 16:44

Comparte este artículo: 10 2 0

Cada rincón de mi ciudad, calle, avenida o plaza se parece cada vez más a una ratonera sucia y degradante. Se cuentan por miles los coches, autobuses y furgonetas atrapados y con el motor en marcha, mientras que bicicletas y patinetes transitan entre vehículos y viandantes, al margen de toda norma. Un caos al que tenemos que añadir un número exagerado de calles levantadas arbitrariamente y que con la excusa de reformar aceras queda prohibido aparcar a los automóviles para que a 30 km/h sigan contaminando en fila india.

Además, y para restringir también la libertad de movimiento de los ciudadanos automovilistas que pagan sus impuestos por circular en Madrid, está el desastroso estado de las infraestructuras. Sirva como ejemplo el nefasto mantenimiento de casi todos los túneles de la capital, permanentemente fuera de servicio por filtraciones, mientras que los responsables del Ayuntamiento tienen un superávit presupuestario de 1.000 millones de euros. Dicho de otro modo: son muchas los ejemplos que demuestran la persecución al automóvil del actual gobierno municipal madrileño (Ahora Madrid y PSOE). Por eso, no es de extrañar que, de forma arbitraria, confusa e improvisada, rematen todo lo anterior con la puesta en marcha de un experimento para engañabobos titulado 'Madrid Central'.

Medidas pactadas

Todos queremos una ciudad más limpia y habitable, pero es un desatino hacerlo sin contar con las asociaciones y sindicatos de comerciantes, transportistas, hosteleros, familias con niños en edad escolar, agentes de movilidad y un 50 por ciento de los automovilistas que, por carecer de los aparcamientos disuasorios prometidos, tienen que entrar en Madrid obligatoriamente por trabajo. De nada ha servido que, según sus propios informes, la contaminación propia de los automóviles represente de un 12 a un 14 por ciento del total de emisiones. Exactamente igual que son conocedores y no toman ninguna medida al respecto sobre determinados vehículos de mercancías, transportes públicos y calefacciones, que son los principales causantes de la 'boina' madrileña, cuando no hay viento y no llueve.

Por eso, no es de recibo cerrar 470 hectáreas del centro, unilateralmente y amenazar con futuras multas sin buscar soluciones paralelas incluso con otras administraciones de la Comunidad, que racionalicen en lo posible el uso de un espacio público que pagamos todos. Y tenemos los mismos derechos que los privilegiados que viven en una zona residencial, o que pueden costearse un coche eléctrico más caro que el resto. En fin, que habrá que cruzar los dedos para que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), resuelva para bien el recurso interpuesto por el PP contra la nueva APR Madrid Central. Sea como fuere, de los usuarios del automóvil como medio de transporte depende que a partir de las próximas elecciones esta ''persecución taliban' al vehículo privado tenga continuidad.

Artículos recomendados

Sigue Motor16