El gran negocio de la velocidad
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El gran negocio de la velocidad

28.000 denuncias en una semana y más de 300.000 multas 'irregulares'... El control de la velocidad sigue siendo un buen negocio

Javier Montoya

Javier Montoya Twitter Google+

26 de Agosto 2015 11:31

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La semana pasada, la DGT puso punto final a una campaña de esas cíclicas de control de velocidad -como si no nos controlaran ya habitualmente la misma y tuvieran que hacer aún más hincapié en ello- que se saldó con casi 28.000 denuncias por excesos en los 7 días que duró el dispositivo especial. Es decir, que por si no nos sentimos suficientemente vigilados, cada cierto tiempo las autoridades aprietan un poquito más la tuerca sobre nosotros para terminar de exprimirnos.

El balance que hace la DGT de esta campaña pone énfasis en que de esas 27.854 denuncias, dos fueron tramitadas como delito al superar en más de 80 km/h el límite establecido. Pero no se dan más datos, tal vez porque no los haya llamativos -o no convenga airearlos- sobre el porcentaje de velocidad excesiva del resto de sancionados. Porque posiblemente, el grueso de las sanciones sean por velocidades en absoluto estratosféricas y en lugares donde no hay un peligro inminente. Pero eso volvería a abrir el debate sobre el verdadero fin de los radares en nuestro país.

Sentencias contra la DGT

Un fin recaudatorio, como muchos pensamos, que se demuestra con nuevas sentencias condenatorias tanto para la DGT como el Servei Catalá de Transit. En concreto, tras denuncia de Automovilistas Europeos Asociados, ambos organismos han sido condenados por no aplicar el margen de error a la medición efectuada por sus radares. En efecto, en esas multas, no se aplica el margen de desviación del radar -un porcentaje establecido por la normativa- por lo que la velocidad sobre la que se sanciona es superior a la que debería tenerse en cuenta. Eso suponía que una sanción de 300 euros y dos puntos de carné antes de aplicar ese margen, se convierte, en sólo 100 euros y ningún punto de penalización . De esta forma, los conductores españoles estamos sometidos además de al control de unos radares claramente recaudatorios, a una \\\'picaresca\\\' por la que, según datos de AEA se han impuesto, desde el año 2010, 300.000 multas por un importe superior en dinero y en puntos del permiso de conducir a lo que marca la ley.

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