Radares 2021

Radares 2021

La campaña veraniega de la DGT siembra las carreteras de drones, cámaras y helicópteros en un modelo de gestión que parece agotado.

Ángel Carchenilla

Ángel Carchenilla

15 de Julio 2021 18:48

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Estoy seguro, amigo conductor, que a usted o le ha cazado alguna vez el radar de velocidad o le ha faltado muy poco. Cosa lógica si tenemos en cuenta que nuestra geografía está plagada de cinemómetros que aumentan desproporcionadamente año tras año. Buena prueba de ello la tenemos en la campaña especial que la Dirección General de Tráfico (DGT) nos ha presentado para este verano 2021 por medio del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Así, a los 11 drones de la pasada temporada estival, se añaden 28 nuevos. Exactamente igual ocurre con los 780 radares fijos a los que hay que sumar otros 16, de los que 92 son de tramo. De la misma forma que los 545 radares móviles y las 15 furgonetas de camuflaje estarán el máximo tiempo posible de servicio. Además, y para completar esta ofensiva, 12 helicópteros sobrevolarán las carreteras y 216 cámaras especiales grabarán a quien no lleve cinturón o conduzca utilizando el móvil.

Dos medidas importantes si tenemos en cuenta que, según el director de Tráfico, el uso del teléfono juega un papel muy importante en las distracciones, que suponen el 50 por ciento de los accidentes mortales. Igual que ocurre con el cinturón de seguridad que, incomprensiblemente, una cuarta parte de los conductores todavía no lo usa. Cuestión diferente es querer presentar a los automovilistas como unos locos de la velocidad de los que hay que protegerse a base de radares y sanciones. De hecho, Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados, manifiesta que las multas por excesos de velocidad son las que más crecen y así seguirá siendo hasta que los vehículos estén conectados con la vía. Especialmente, según Arnaldo, porque Tráfico no aplica correctamente los márgenes de error e impone sanciones que están por encima de lo permitido, con un claro afán recaudatorio.

Algo de eso debe haber cuando, según los datos facilitados por la DGT, el 75 por ciento de los accidentes de circulación se producen en carreteras secundarias, donde los adelantamientos son más arriesgados y abundan las curvas peligrosas, mientras que un número importante de los radares existentes operan en tramos donde sobrepasar los límites es fácil porque la vía en buena y hay poca circulación. En este sentido permítanme una observación: si según las estadísticas oficiales un 46 por cierto de los accidentes mortales son por distracción; otro 27 por ciento de los fallecidos es por el efecto del alcohol y las drogas; y el 15 por cierto del parque de vehículos son motos que suman 5,5 millones y representan un 30 por cierto del total de fallecidos anualmente, ¿cómo se entiende que la mayoría de la inversión en nuevos medios vaya destinada a la compra de radares? Será que el modelo de gestión del tráfico está agotado. La verdad es que siempre he preferido la línea de Ramón Rueda, general-jefe de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y recientemente pasado a la reserva. Para él, lo más importante, y así lo reclama continuamente, es la presencia de agentes en la carretera. Claro, que la multiplicación de radares es más barata y más rentable que unos agentes que cada vez son menos.

In Memoriam

Adiós querido amigo y compañero de fatigas, Tico Medina. Fueron muchos viajes, muchas historias y mucha vida la que compartimos juntos. Gracias por enseñarme que para ser buen periodista hay que ser buena persona.

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