Decadencia
PARQUE AUTOMOVILÍSTICO Y CARRETERAS

Decadencia

Si a la antigüedad de nuestro parque automovilístico unimos el estado de nuestras carreteras, el resultado demuestra una decadencia preocupante.

Ángel Carchenilla

Ángel Carchenilla

27 de Octubre 2015 16:00

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Empecemos con una serie de datos que ponen de manifiesto la antigüedad de un número importante de turismos, todoterrenos, comerciales, camiones y autobuses que circulan por carreteras y poblaciones. Según un informe de la asociación de fabricantes, Anfac, al cierre del año pasado, la media de edad del total de los 26,2 millones de vehículos en circulación es de 11,3 años, cuando en 2007 el promedio se situaba en los 6 años y medio. De hecho, para ser más exactos, el porcentaje de turismos con más de una década alcanza el 55 por ciento y de éstos, el 25 por ciento tiene más de 15 años. Algo que también ocurre con 6 de cada 10 camiones y el 52 por ciento de los autobuses. Una situación que nos coloca en la tasa más alta de vehículos antiguos en circulación, desde 1997. De ahí que según un reciente dato de la Dirección General de Tráfico, la edad media de los vehículos implicados en accidentes mortales se sitúa en los 13,2 años.

Con el agravante de que según un estudio del Observatorio Español de Conductores, un 35 por ciento considera que cambiar neumáticos o hacer reparaciones al coche, que no sean imprescindibles, es una pérdida de un dinero que no tienen. Razón que podría resultar exculpatoria, si no fuera porque con su actitud ponen en juego su vida o la de los demás. De hecho, nadie tiene duda de que el mal estado de un vehículo es además de un peligro permanente para la seguridad vial, un foco importante de contaminación.

Deterioro en las carreteras

Un deterioro al que tenemos que añadir el desplome de la inversión en el mantenimiento de las carreteras. Así, según un informe de la Asociación Española de la Carretera, la situación actual es la peor desde 1985. Cuestiones como reponer 33.000 señales, repintar marcas viales en 52.000 kilómetros, revisar el 82 por ciento de las luminarias, reparar el deplorable estado del asfalto o eliminar definitivamente los puntos negros, revela la inoperancia permanente de los Gobiernos Central y Autonómicos.

En resumen, que si a tanto automóvil entrado en años le añadimos la mala conservación de unas vías con mayor densidad de tráfico, seguiremos deambulando en la decadencia propia de estos años. Menos mal que la directora general de Tráfico, María Seguí, ha dado con la solución para frenar el aumento de la siniestralidad de julio y agosto: reducir la velocidad en las carreteras.

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