Pagar por pecadores
EXAMINADORES DE TRÁFICO

Pagar por pecadores

Tengo para mí que las razones de los examinadores del carné de conducir son de justicia, pero pienso que cuando las reivindicaciones se entremezclan, terminan perdiendo los ciudadanos.

Ángel Carchenilla

Ángel Carchenilla

26 de Noviembre 2015 13:03

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Lamentablemente hay ocasiones en las que el sentido común y la reglamentación vigente discurren por caminos diferentes. Esto, sin lugar a dudas, está ha ocurrido entre los examinadores para la obtención del permiso de conducir y la Dirección General de Tráfico, de la que dependen. De hecho, estos técnicos han estado en huelga un mes, a base de paros parciales de hasta tres horas de su habitual jornada laboral. Así, mientras la DGT fijó el seguimiento de la huelga en un 30 por ciento, los sindicatos la aumentaron al 80 por ciento y añadieron que se han aplazado la friolera de 50.000 exámenes. Todo ello significa un desastre para aquellos que por una razón u otra necesitan el carné de conducir y habiéndose preparado para ello, no pueden conseguirlo.

Tengo para mí que las razones de los examinadores son de justicia, pero pienso que cuando las reivindicaciones se entremezclan, terminan perdiendo el sentido real de las cosas. Sirva como ejemplo la principal exigencia de estos técnicos a la DGT, en el sentido de que no se comunique el resultado de los exámenes in situ, para evitar agresiones y amenazas. Según los sindicatos, cada año se denuncian una veintena de agresiones a una media de dos al mes. Sumen a esto los ataques físicos y verbales que no se denuncian y que dan como resultado unas condiciones de trabajo insoportables. Máxime si tenemos en cuenta que hay ocasiones en las que la calificación de las pruebas se tiene que comunicar en mitad de un polígono o carretera, donde no existe ningún tipo de seguridad.

Critican el inmovilismo de la DGT

Por eso, con razón, han pedido y conseguido que el resultado no se comunique en el acto del examen y así evitan posibles agresiones. Además, este colectivo de tan sólo 700 examinadores en toda España reprocha el inmovilismo de la DGT, tanto en el aspecto retributivo como en el número exagerado de pruebas a realizar cada día. Algo difícil de solucionar si, como está ocurriendo, la lista de espera afecta a una inmensa mayoría de alumnos que siendo justos les toca pagar por los pecadores.

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