Laberinto Brexit
SALIDA DE LA UE

Laberinto Brexit

Si el sentido común no lo evita, vamos a asistir al Brexit más traumático, lo que será de una gravedad tremenda en el sector del automóvil, tanto en Reino Unido como en el resto de Europa.

Ángel Carchenilla

Ángel Carchenilla

30 de Abril 2019 09:01

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Cuando en agosto de 2016 escribí en este mismo espacio sobre las numerosas y posibles malas consecuencias del Brexit en el sector del automóvil, nunca pude imaginar que el divorcio que se avecina entre el Reino Unido y la Unión Europea (UE) pudiera ser tan traumático. De hecho, si el sentido común no lo evita, el próximo abril la economía británica dejará de formar parte del mercado único y se regirá por las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Así, las exportaciones tendrán que pagar tarifas y someterse a controles fronterizos, y las cadenas de montaje de los fabricantes de automóviles pueden quedar paralizadas por falta de componentes. En este sentido, es importante puntualizar que el sector de la automoción en Reino Unido es clave para su economía. Emplea a más de 850.000 personas y aporta 20.200 millones de libras (22.734 millones de euros) del PIB británico. Un dato que, sumado a los aportados por el Banco de Inglaterra, anticipa una depreciación de hasta el 25 por ciento de la libra y una caída del PIB del 8 por ciento para 2023. Justo lo contrario de lo dicho en la campaña pro-Brexit antes del referéndum, según la cual se librarían 350 millones de libras semanales para financiar el servicio sanitario público británico, al dejar de enviar contribuciones a Bruselas.

Por el contrario, y volviendo a lo que nos ocupa, la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Automóviles de Reino Unido (SMMT) ha pedido a Theresa May que negocie con Europa y pare la caída de una producción que exporta el 80 por ciento de unos coches de los que el 54 por ciento va a parar a los países de la UE. Mientras, las marcas que llevan tiempo advirtiendo sobre las consecuencias de aranceles y suministros anuncian medidas traumáticas ante un Brexit duro. Por ejemplo, Steven Armstrong, máximo representante de Ford en Europa, ha anunciado la reconsideración de sus inversiones si hay una ruptura traumática. También Honda, que planea el cierre de su factorías de Swindon, ha dicho que un sobreprecio del 10 por ciento eliminaría una rentabilidad del grupo difícil de sostener.

Inquietud entre las plantillas

Más inquietos están los trabajadores de la factoría Ellesmere Port de Vauxhall (PSA), que ya han perdido más de 650 puestos de trabajo. Igualmente, Nissan ya ha anunciado que hará la próxima generación del X-Trail en la planta que tiene en Hyushu (Japón) y no en Sunderland, tal y como estaba previsto. Así, Jaguar-Land Rover informó a sus empleados que cerrará sus cuatro plantas durante una semana, tras el Brexit. En cuanto a empresas de componentes, sirva como ejemplo Michelin y Schaeffler, que han advertido de una reducción que puede afectar a 1.400 trabajadores. Entre tanto, en las factorías españolas se produjeron 2.819.565 vehículos en 2018, un 1 por ciento menos que el año anterior. Un descenso debido a la debilidad de las ventas en España y al impacto del Brexit, que redujo las del Reino Unido en un 7 por ciento. Y, por si esto fuera poco, va en aumento la intranquilidad de seis de los diez equipos de Fórmula 1 que tienen sede en Inglaterra. Especialmente si se aplica un Brexit duro que encarezca las importaciones, piezas de repuesto, regulaciones arancelarias y situación de los trabajadores en las ocho carreras europeas. En consecuencia, y dado que la vía negociadora con la UE, que una vez más se retrasa, es un laberinto que puede provocar un Brexit desastroso, solo queda esperar un concierto bilateral satisfactorio entre el Reino Unido y España.

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