Una pequeña historia de los radares en España
'LOS PAPARAZZI DE LA CARRETERA'

Una pequeña historia de los radares en España

En marzo de 1970 se instalaron en Madrid y Barcelona, los dos primeros radares de velocidad que hubo en España. De aquellos primeros 'paparazzi' a los más de 2.400 de la actualidad han cambiado mucho las cosas... Y se han puesto muchas multas.

Ibon Galparsoro

27 de Abril 2020 10:37

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Nos remontamos a los años 60, donde la cantidad de coches que circulaban las carreteras españolas crecía exponencialmente. La seguridad de los ocupantes, siendo importante, no era en aquellos tiempos lo prioritario. Y por supuesto, tampoco lo era sostenibilidad ambiental. La lucha automovilística se acentuaba en el desarrollo de la potencia de los motores y la velocidad máxima era todo un aval de prestigio.

La flota de vehículos crecía poco a poco, tanto en motocicletas como en coches. Entre tanta Bultaco, Mobylette, Vespino o coches como el Seat 600, Renault 4, el Citroën 2CV o el Tiburón, comenzaron poco a poco a verse más coches con prestaciones superiores. Los Mercedes SL descapotados, los primeros modelos deportivos de BMW o el clásico 911 de Porsche, aunque aún eran muy raros de ver, eran claros ejemplos de ello. Y de la mano de la mayor potencia claro está, mayor velocidad y por ende el número de accidentes creció también considerablemente.

Solo medían hasta 150 km/h

Es así como en marzo de 1970 se empieza a paliar la siniestralidad en las grandes capitales del país con los pioneros radares de velocidad. La medida empezó con Madrid y Barcelona, con un radar por cada ciudad y la cifra ascendió a casi medio centenar al cabo de un año. Otro dato de interés era el límite de velocidad de estos radares. La velocidad máxima a la que podían fotografiar a los infractores era de 150km/h, cifra difícilmente superable por la gran mayoría de coches de aquella época.

Seguro que a más de uno os sale la sonrisita solo de pensar como podrías exprimir los 6 cilindros en línea de un 535i de la época y jamás ser sancionados. Pero creedme que, en aquella época, donde el retrovisor derecho era un extra, superar esa velocidad era un reto casi imposible teniendo en cuenta la potencia de los vehículos y la pavimentación de las carreteras.

El sistema de control de velocidad eran un radar y un fotocontrol, procedentes de Francia y Alemania, que actuaban de manera sincronizada. Los infractores eran fotografiados de frente, medida que cambiaría en los años venideros. En la actualidad la DGT no fotografía de frente, debido a que su flash puede causar destellos a los conductores además de su carencia de sentido respecto a los motoristas.

No obstante, el cambio de la toma de la foto en los años 70 se debió a que muchos conductores eran doblemente cazados. Sancionados por la Jefatura Central de Tráfico y por otro lado también por sus parejas, ya que pocas excusas justificaban la imagen que revelaba perfectamente la compañía extraconyugal.

De este modo, se optó por fotografiar la parte trasera de los vehículos como se ve en la siguiente imagen. Un Renault R8 que circulaba a 15 km/h más que lo permitido por la N-630. La multa llegaba a casa de aquella manera, mostrando con una escritura a mano la fecha, la localización y el límite de velocidad establecido, así como un reloj analógico que descifraba la hora de la infracción.

De 2 a más de 2.400

En la actualidad las cifras han cambiado y muy difícil sería que las autoridades siguieran tramitando las multas por escrito, ya que la DGT formuló el año pasado en nuestro país nada más y nada menos que 4.505.867 multas. Lo que viene siendo en otras palabras 500 multas cada hora. Además, a diferencia de los años 70, el número de radares desplegados por las carreteras españolas suman ya más de 2.400 unidades. Pero, lo más curioso es que del total de radares hay 50 que han capturado más imágenes prácticamente que fotógrafos afamados como Steve McCurry o Annie Leibovitz. Concretamente este medio centenar de cinemómetros acumulan el 41,5% de las denuncias por velocidad. Estas cifras nos sitúan en el segundo país europeo con más radares por kilometro, detrás de nuestros compañeros los italianos. Así que ya sabéis, si queréis pasar desapercibidos entre los paparazzi de la carretera solo tenéis que levantar un poquito el pie del pedal derecho y conducir respetando las señales viales.

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