El plantón
EL GOBIERNO, CONTRA EL AUTOMÓVIL

El plantón

Acostumbrados al decreto, el Gobierno anuncia la ley de Cambio Climático sin haberlo hablado con el sector. Por eso, apoyo el plantón que le han dado los representantes del sector del automóvil

Ángel Carchenilla

Ángel Carchenilla

10 de Diciembre 2018 14:38

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Debo confesar que cada vez llevo peor la forma actual de gobernar España por decreto. Tampoco me gusta depender de la gestión de un ejecutivo que improvisa y, entre globos sonda, pasos a tras y brindis al sol, empieza a mentir más que a hablar. Por eso entiendo y apoyo, en la parte que me toca, el plantón que tanto los fabricantes del automóvil como la industria auxiliar de componentes y los sindicatos UGT y CCOO, han dado a la ministra de Industria, Reyes Maroto. Un ministerio que parece no ser muy importante para Pedro Sánchez, tal y como se demostró con la ignorante y desafortunada declaración "el diésel tiene los días contados", de la titular de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

De hecho, no es entendible que hace unos meses se creara un Consejo Estratégico de la Automoción, en el que están representados todos los agentes del sector, para crear espacios de diálogo con Industria y cuando se decide tomar alguna medida o hacer declaraciones se haga unilateralmente. Por ejemplo, no tiene sentido anunciar a bombo y platillo y por sorpresa una nueva ley de Cambio Climático que a partir de 2040 prohíbe vender o matricular vehículos de gasolina, diésel, híbridos y de gas, para días después montar una reunión con los máximos responsables de esta industria y hablarles de la dureza de las medidas gubernamentales en materia de emisiones, sin antes haberlo consultado.

Unas medidas que como bien ha calificado el Real Automóvil Club de España (RACE), de inaceptables y desproporcionadas y que van unidas a la subida del precio del diésel, las políticas restrictivas de vehículos en las ciudades o el posible pago por uso de autovías y autopistas.

El principal sector industrial de España

En este punto merece la pena recordar una vez más, que con un parque casi tan viejo como el de Grecia, el peso de la contaminación del automóvil representa el 25 por ciento. Además, supone el 10,5 del PIB, genera 300.000 puestos de trabajo directo y otros dos millones indirectos, lo cual supone el 9 por ciento de la población activa. En nuestro país, en lo que va de 2018 se han vendido 9.980 vehículos eléctricos, un 0,9 de las matriculaciones totales y si no se venden más es llana y sencillamente porque son más caros, debido al precio de las baterías y a unas ayudas que brillan por su ausencia.

Permítanme para terminar dos apuntes importantes: el primero, Bruselas cuestiona la prohibición de la matriculación de vehículos de gasolina, diésel e híbridos a partir de 2040, por contravenir los principios de unidad y neutralidad de mercado. Segundo, el análisis de los diferentes combustibles y su utilidad presente y futura. Así, mientras que en Europa se ha decidido acabar con el coche diésel, en Asia, Japón y China caminan en dirección contraria. Concretamente, Japón incentiva la compra de los coches diésel con una ayuda de 1.000 euros. Según los fabricantes, la nueva generación de filtros de partículas reduce en un 84 por ciento las emisiones NOx y un 91 por ciento en el caso de las partículas. A nosotros, como es sabido, nos venderán sus baterías a un precio muy competitivo

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