El diésel tiembla
CAEN LAS VENTAS

El diésel tiembla

La mitad de los españoles no cree que los diésel contaminen más que los vehículos de gasolina, pero sus ventas siguen cayendo.

Ángel Carchenilla

Ángel Carchenilla

12 de Abril 2018 09:19

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Son muchos los amigos y lectores de Motor 16 que, por escrito o de palabra, me preguntan con preocupación por el futuro de su coche diésel. Por eso, en esta ocasión quiero traer a este editorial una carta publicada en el periódico El País que por su contenido pragmático me ha llamado la atención. Cuenta José Vicente Rodríguez desde Monforte de Lemos (Lugo) que tiene un coche diésel y que no está dispuesto a "cambiarlo por el último modelo eléctrico, híbrido, de nitrógeno, de fusión nuclear o de pedales que nos quieran vender". Además, añade que aunque le suban la ITV, el carburante, el seguro, el impuesto municipal y le obliguen a llevar una calavera en el parabrisas o le prohíban circular por ciertas vías, no piensa deshacerse de su coche. También apostilla que es sensible al medio ambiente, utiliza la bicicleta por ciudad y se niega a cargar con los errores de esos que hace cuatro días nada contaban sobre las maldades del diésel.

Llegados a este punto, quiero dejar claro que mi intención con la referencia a esta carta ha sido demostrar que muchos automovilistas, estén informados tanto por los medios generalistas como por la prensa especializada, están hartos de tanta demonización y amenazas al diésel. De hecho, según una encuesta de NC Report, el 45,5 por ciento de los españoles no cree que los vehículos de gasóleo contaminen más que los de gasolina, en tanto que un 52,5 por ciento no está de acuerdo con la inhabilitación de los motores diésel y no aceptan que sean los ayuntamientos los que dicten las prohibiciones. La realidad es que, guste más o menos, el mercado del automóvil vive un proceso de transformación en el que las ventas de coches diésel caen a mínimos históricos y propicia otras iniciativas que impulsan el uso de vehículos alternativos. Además, todo apunta a que, entre los planes del Ejecutivo, está acabar con el tratamiento fiscal que favorece al diésel y elevar los impuestos sobre el gasóleo y los vehículos más contaminantes.

El diésel, gran recaudador

Para terminar, permítanme una pequeña comparativa, y que cada cual saque sus conclusiones. En 2016 las arcas públicas ingresaron 10.133 millones de euros por el impuesto sobre hidrocarburos. Por el impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica, en manos de los ayuntamientos, se recaudaron unos 2.717 millones de euros y el impuesto de Matriculación aportó unos 309 millones a las comunidades. Por el contrario, les recuerdo que las últimas ayudas del Plan Movalt del Gobierno para coches alternativos fueron de 20 millones y se agotaron en 24 horas.

En cualquier caso, parece que el diésel tiene recorrido por delante; o al menos así lo cree buena parte de la industria del automóvil, que prevé un descenso de la demanda hasta que las ventas de motores de gasóleo supongan el 20 ó 25 por ciento del total, que es la proporción de usuarios que necesitan 'de verdad' un diésel por razones prácticas y económicas. En el Salón de Ginebra, sin ir más lejos, muchas marcas salieron en defensa de una tecnología que ha progresado como pocas, reduciendo determinados tipos de emisión en más del 99 por ciento. Y su mensaje era claro: en el futuro seguirán llegando mecánicas diésel, y serán fabulosas.

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