Carlos Sainz
DAKAR 2018

Carlos Sainz

Más allá de su talento como piloto, lo que ha llevado a Sainz a lo más alto es su capacidad de trabajo y afán de superación.

Ángel Carchenilla

Ángel Carchenilla

29 de Enero 2018 13:50

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Nadie puede regatearle méritos a Carlos Sainz, senior. He tenido la suerte de conocer a muchos pilotos magníficos, pero desde mi punto de vista, es el mejor con mayúsculas. Cuando compite, nada es casual en él, desde la forma de preparar el coche a su talento como piloto y afán de superación. De hecho, hoy, junto a Fernando Alonso, es para mí el mejor piloto español de coches de todos los tiempos. Su carrera, pese a que se considera una persona con suerte, no ha sido un camino de rosas. Fue campeón Mundial de Rallys con Toyota en 1990 y 1992. También fue subcampeón en otras cuatro ocasiones, con malos recuerdos como el de «trata de arrancarlo», el de los troncos en medio de la carretera o el de una oveja cruzada en medio del camino, en Nueva Zelanda, cuyos incidentes le privaron de la consecución de otros títulos que ya tenía al alcance de la mano.

Tampoco ha sido fácil su historia en el Dakar. De hecho, han pasado ocho largos años desde que junto a su excepcional copiloto Lucas Cruz, se convirtiera con el Volkswagen Touareg en el primer español en ganar esta prueba en coches. Entre medias queda un 2009 en el que cuando estaba a punto de ganar, cayó por un precipicio que no estaba marcado en el libro de ruta. O la más dolorosa del pasado año, cuando iba liderando la general y terminó en un barranco. Una espina que, según sus propias palabras, le ha tenido amargado durante todo el año pasado, porque cometió «un fallo imperdonable». De ahí que con este triunfo se haya quitado "en el rally raid más duro que se recuerda", un peso de encima.

Broche de oro para Carlos y para Peugeot

Eso además de poner un broche de oro final con el Peugeot 3008 DKR a un magnífico proyecto de competición de esta marca en el Dakar. Detrás, junto a los ingenieros de Peugeot han quedado años de trabajo para conseguir el mejor comportamiento de los motores, sistemas de tracción y otros muchos avances tecnológicos, que han hecho del 3008 un coche ganador en cualquier tipo de terreno. Por eso, cuando Carlos Sainz aseguró que «merecía este triunfo», lo único que hacía era exteriorizar el esfuerzo de todo un equipo en los últimos cuatro años. Ahora son muchos los que especulan con su posible regreso. Yo lo dudo, pero un deportista que dice que será piloto toda la vida y que corre «por diversión, porque le gusta, es su pasión», siempre puede ser receptivo a un proyecto que signifique una nueva aventura que sea buena, atractiva y tenga el máximo de garantías. Enhorabuena, campeón.

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