El automóvil y el coronavirus
CRISIS SANITARIA Y ECONÓMICA

El automóvil y el coronavirus

La crisis sanitaria impacta en todos los sectores, incluyendo el del automóvil, donde ya saltan las señales de alarma.

Ángel Carchenilla

Ángel Carchenilla

17 de Marzo 2020 09:40

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No está en mi ánimo alarmar más de lo necesario, pero reconozcan conmigo que la crisis producida por el coronavirus amenaza, entre otros, con impactar seriamente en el sector del automóvil. De entrada, desconocemos a dónde irá a parar todo este asunto, aunque somos conscientes de que a medida que la epidemia del Covid-19 chino avanza por el mundo, crece la sensación del vulnerabilidad y se torna en temor hacia lo desconocido. Es evidente que las soluciones tienen que venir de la parte sanitaria, pero está por ver el impacto que el virus tiene sobre una economía global que crece por días, semanas y, quizás, meses. El miedo campa a sus anchas y los mercados experimentan caídas que no se veían desde hace 10 años.

Mientras, un número creciente de empresas, incluidas las del automóvil, comienzan a rebajar sus previsiones para 2020. La producción está cada vez más paralizada en China, principal suministrador de componentes de una parte importante de los fabricantes de coches occidentales y, como consecuencia, cada vez son más las plantas de vehículos que empiezan a tener problemas por la falta de abastecimiento de determinadas piezas. De hecho, según el informe de la patronal europea, es cada vez mayor el número de fabricantes que ve en el horizonte más cercano cierres temporales. Valga el caso de PSA que ya ha decidido cerrar todas sus factorías europeas.

La industria, paralizada

Especialmente si tenemos en cuenta que el efecto del coronavirus no sólo rebaja la producción, sino que también reduce el consumo y las ventas mundiales del automóvil. A tenor de los datos de la consultora GlobalData, se vendieron durante enero 6,2 millones de unidades, que es la cifra mensual más baja desde el mismo mes de 2012. En cuanto a España, la paralización de las factorías es ya un hecho. El estado de alarma decretado por el Gobierno, la falta de suministros, algunos casos entre trabajadores de algunas fábricas y la protección sanitaria de los trabajadores han llevado a esta situación que añade aún más sombras al horizonte.

En este punto, no quiero terminar sin valorar el ambicioso plan estratégico denominado 'Automoción 2020-2040', que los representantes de la industria del automóvil (Anfac), presentaron al Gobierno. Una hoja de ruta que se basa en la colaboración público-privada que incrementa la facturación del sector y la creación de un millón y medio de empleos. Lo contrario, si no hay colaboración, significa que el sector del automóvil puede perder un 1 por ciento del PIB anual. Además, el informe alerta de la existencia de un punto de no retorno en el que toda pérdida no podría ser recuperada.

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