A tope con los eléctricos
MEDIDAS DE APOYO

A tope con los eléctricos

Los fondos europeos destinados a la movilidad son una oportunidad para impulsar la obligada transformación energética y ponernos con la electrificación del automóvil entre los países más avanzados.

Ángel Carchenilla

Ángel Carchenilla

18 de Mayo 2021 12:34

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A estas alturas, les supongo informados del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que el Gobierno presentará en Bruselas para que nos concedan los 140.000 millones de euros prometidos que nos saquen de la crisis e impulsen la recuperación económica. El Plan está basado en torno a cuatro ejes trasversales, que empiezan por la transformación digital y continúan con la cohesión social y territorial, la igualdad de género y la transición ecológica. Para este punto se han fijado 13.200 millones de euros y tiene, como primera intención, promover una movilidad limpia para España, basada entre otras cosas, en la electrificación del automóvil.

De ahí la llegada del nuevo programa Moves III, para ayudar a la adquisición de coches eléctricos, de pila de combustible o híbridos enchufables. Es el proyecto más ambicioso de los lanzados hasta ahora por el ministerio de Transición Ecológica y nace con una propuesta inicial de 400 millones de euros ampliables a los 800 si la demanda lo requiere. Las ayudas se mantendrán hasta final de 2023 y oscilarán entre los 5.500 y 7.000 euros si se entrega un turismo de más de siete años para achatarrar y el coche que se compra no supera el precio de 45.000 euros sin IVA. Así, y según el pronóstico del Gobierno, podrá lograrse un parque de 250.000 vehículos eléctricos en 2023 y 100.000 puntos de recarga. Esto, según el Ejecutivo aportará más de 2.900 millones de euros al PIB y generará en torno a 40.000 puestos de trabajo. En resumidas cuentas, una espléndida oportunidad para impulsar la obligada transformación energética y ponernos con la electrificación del automóvil entre los países más avanzados.

Todavía mucho por hacer

Un panorama idílico que por desgracia, nada tiene que ver con la realidad que nos toca vivir. Empezando porque de los 24 millones de turismos matriculados en el país, menos del 2 por ciento son híbridos o eléctricos según la patronal del seguro UNESPA. Solo tenemos unos 6.500 puntos de carga rápida, cuando serían necesarios un mínimo de 110.000 para cubrir con cierta seguridad el territorio nacional. Es necesario, como mínimo, una fábrica de baterías que suministre y permita controlar todos los elementos de la cadena de valor. Algunas de las fábricas españolas están produciendo vehículos eléctricos e híbridos enchufables, pero su fuerte sigue siendo coches con motores térmicos de gasolina y diésel que, bajo la norma Euro 6 y un 90 por ciento menos de emisiones, no entran en los planes del Gobierno, ni cuentan para una renovación de un parque de coches con una media de más de 13 años de antigüedad.

Está muy bien y es un privilegio poder comprarse en tiempos de crisis un vehículo eléctrico con ayudas, pero por mucho Moves III que exista, sigue siendo una compra no apta para todos los bolsillos. En resumen, bienvenidos sean unos fondos europeos que supongan el avance necesario para la industria y la lucha contra el cambio climático. Lástima que no llueva en bien de todos.

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