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Kia Carens / Cee'd SW / Sportage. ¿Puede el nuevo Sportage con los Kia más prácticos?

Llego al concesionario de Kia con la familia 'a cuestas' dispuesto a comprar coche nuevo. Y ante mí aparecen tres modelos que aparentemente tienen poco que ver entre sí, pero que encajan con lo buscado: un vehículo amplio, pero asequible y que gaste poco, y con un equipamiento lo más completo posible. Uno es el Cee'd Sportswagon, variante familiar del compacto de la firma coreana; otro es el Carens, un monovolumen de talla media rival de Citroën C4 Picasso, Peugeot 5008 o Volkswagen Touran; y el tercero es el nuevo Sportage -Kia comercializa aún la generación anterior-, uno de los SUV de mayor éxito en nuestro país. ¿Cuál elegir?

Si la estética manda, que cada cual escoja en función de sus gustos. Más que nada, porque si alguien está afectado ya por el 'virus SUV' será difícil redirigirle hacia otra alternativa. Pero si la decisión final puede obedecer a criterios más lógicos, quizás esta prueba ayude a aclararnos y a saber más cosas.

Por ejemplo, que los SUV están de moda y eso parece estar inflando algo sus precios, incluso si hablamos de una versión sin tracción total, como la que nos ocupa. El nuevo Sportage no es un producto caro, y de ahí su buena aceptación, pero sí lo parece cuando situamos su factura junto a la de sus 'hermanos' de gama. Y eso que en esta prueba hemos hecho 'trampa' para que el precio del Sportage no se disparase, pues la versión más comparable por potencia, con el motor 2.0 CRDi de 136 CV, se vincula al acabado GT Line y cuesta 33.450 euros, muy por encima de Cee'd SW y Carens con mecánicas de potencia similar. De ahí que hayamos elegido el Sportage 1.7 CRDi de 116 CV; y con el acabado Drive, como en los otros dos modelos. Son 28.350 euros que ahora se quedan, gracias al descuento del que disfruta el SUV, en 23.746 euros. Eso suena bien, pero tanto el Carens 1.7 CRDi Drive de 141 CV como el Cee'd SW 1.6 CRDi Drive de 136 CV se benefician también de drásticas rebajas, pues si el monovolumen cuesta 24.970 euros y se queda en 20.357, el coche familiar baja de los 22.575 'oficiales' a los 17.015 euros 'reales'. Si la economía es nuestra prioridad, aquí mismo podemos dejar de leer, toda vez que el Cee'd SW, que también es el más aerodinámico -Cx de 0,29- y ligero, no sólo resulta mucho más barato -3.342 euros de diferencia con el Carens y 6.731 frente al Sportage- sino que también, como luego veremos, es el más ahorrador.

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Con sus 4,48 metros, el Sportage es el más corto, aunque también el más ancho y alto. Pero las diferencias de tamaño no serán determinantes en el uso diario, pues los tres ocupan más o menos el mismo espacio sobre el asfalto, y la superior altura del monovolumen y el SUV -1,61 metros el primero y 1,64 el segundo- no debería plantear problemas en zonas subterráneas.

Con tallas exteriores tan parecidas -lo único evidente es que el Cee'd es más bajo-, por dentro tampoco debemos esperar grandes diferencias de amplitud. Siendo minuciosos, y cinta métrica en mano, sí descubrimos que el Cee'd SW, más estrecho por fuera y con la menor distancia entre ejes, cede algún centímetro aquí y allá. Centrándonos en la segunda fila, que en los tres admite a tres ocupantes con relativa comodidad, la anchura al nivel de las caderas es de 133 centímetros en el Cee'd SW, de 134 en el Carens y de 134,5 en el Sportage, mientras que si situamos un conductor de 1,75 al volante, tras él quedarán 72,5 centímetros para las piernas en el Cee'd y 74,5 en sus 'rivales'. Y el Carens reserva virtudes añadidas, como un suelo totalmente plano en la segunda fila, la mayor altura libre al techo en las cinco plazas o, ya en el terreno de la versatilidad, una banqueta posterior con ventajas extra, pues se compone de tres butacas -la central es algo más estrecha que las otras dos-, permite ajustar la inclinación de cada tercio del respaldo -el Sportage también deja ajustar la inclinación de su respaldo, dividido en dos secciones- y puede desplazarse longitudinalmente -también por tercios- unos 18 centímetros. O sea, que los 74,5 centímetros para las piernas pueden reducirse hasta 57 si necesitamos agrandar el maletero sin abatir respaldos.

Maleteros espaciosos

Surge la palabra 'maletero' y se abre ante nosotros otro apartado donde estos Kia son brillantes y andan parejos: 536 litros el Carens, 528 el Cee'd SW y 503 el Sportage, que anuncia curiosamente menos volumen que el modelo anterior. Y de cara a una hipotética mudanza, en la que tuviésemos que abatir por completo la segunda fila, el Carens sigue venciendo, tanto por volumen -1.694 litros, frente a los 1.642 del Cee'd y los 1.492 del Sportage- como por cotas lineales: 180 centímetros de largo por 107,5 de anchura entre pasos de rueda, cuando el Cee'd tiene 178 de longitud por 102,5 de ancho, y el Sportage ofrece 171,5 por 103.

Si en espacio y funcionalidad podemos conceder una victoria por la mínima al Carens, al hablar de acabado cuesta establecer un orden, pues los tres comparten un nivel de calidad bastante bueno, con materiales de correcta presencia y ausencia de 'grillitos' sobre mal firme. El Cee'd, eso sí, es el único sin salidas de aire traseras ajustables.

En cuanto al equipamiento, para los tres hemos elegido el acabado Drive, pero eso no significa que la dotación de serie sea idéntica, y ahí pierde la batalla el Cee'd SW, que monta aire acondicionado en lugar de climatizador automático, prescinde del espejo interior fotosensible y de los sensores de lluvia y oscuridad, y no ofrece opción alguna, salvo la consabida pintura metalizada. Aún así, su equipamiento nos parece muy razonable.

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Mejor dotado viene el Carens, pues su versión Drive sí tiene climatizador bizona y el retrovisor antideslumbramiento o los sensores que echamos en falta en el Cee'd. Además, ofrece un paquete opcional con techo panorámico y navegador, al margen de la tercera fila de asientos.

Sin embargo, la victoria en el terreno del equipamiento es para el Sportage, que se aprovecha de ser el más moderno. Y es que en el SUV de la firma coreana encontramos asistentes como el reconocimiento de señales de tráfico, la alerta por salida involuntaria de carril o la cámara de marcha atrás, y también es de serie el navegador -incluye 7 años de actualización gratuita de la cartografía europea- con pantalla táctil de 7 pulgadas. Y en opción, faros bixenón adaptativos y techo solar. -Suficiente equipamiento extra para compensar el mayor precio que en sus 'hermanos'- Nosotros creemos que no, pero ayuda a justificar el sobrecoste pagado.

Nos ponemos en marcha

Empezamos a descubrir notables diferencias dinámicas desde el primer momento. Lógico, porque nuestros tres protagonistas usan motores diésel distintos. El más veterano es el del Cee'd SW, que monta el 1.6 CRDi en su variante VGT de 136 CV, cuya respuesta a bajo régimen es peor, lo que se combina con unos desarrollos de cambio bastante largos. No es un coche lento -anuncia 10,5 segundos para acelerar hasta 100 km/h y le hemos medido 10,1-, pero se muestra perezoso en las maniobras de adelantamiento, sobre todo en quinta y sexta.

Todo lo contrario que el Carens, que no esprinta tan bien desde parado -no nos han enamorado sus neumáticos Nexen- y se ha ido a 11,2 segundos reales para alcanzar 100 km/h. En cambio, recupera velocidad con inesperado brío, ayudado por un motor 1.7 CRDi VGT de 141 CV con par muy generoso -34,7 mkg, frente a los 28,6 del propulsor del Cee'd- y unos desarrollos de cambio -los tres modelos comparados equipan transmisión manual de seis velocidades- muy cortos. El Carens pesa 178 kilos más que el Cee'd, no es tan aerodinámico -más altura y Cx de 0,30- y sólo anuncia 5 CV extra, pero 'pule' al modelo de carrocería familiar al afrontar adelantamientos. Sirva este ejemplo: en sexta, el Carens pasa de 80 a 120 km/h en sólo 10,7 segundos, cuando el Cee'd SW necesita 11,4 en quinta y se va a 15,1 segundos usando la sexta.

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En cuanto al Sportage aquí probado, que equipa el 1.7 CRDi de 116 CV -decíamos al principio que el 2.0 CRDi de 136 dispara su precio-, es en conjunto el más lento de los tres coches, pero su moderna mecánica se defiende a la perfección, pues además de ser más suave y silenciosa, responde de maravilla a bajo régimen. Y es que sus 28,6 mkg de par máximo están ahí desde sólo 1.250 revoluciones por minuto. Y como el peso se ha contenido mucho -anuncia sólo 111 kilos más que el Cee'd SW- y la aerodinámica ha sido optimizada de nuevo -Cx de 0,33-, las prestaciones medidas nos han sorprendido gratamente, pues apenas cede terreno al recuperar velocidad frente al Cee'd -20 CV más potente- y acelera con ganas: anuncia 11,5 segundos para pasar de 0 a 100 km/h y le hemos medido 11,3.

Cee'd se lleva la victoria en consumo  

Está bien que los vehículos sean rápidos, porque eso también es seguridad, pero hablando de motores muchos preferirán conocer datos de consumo. Y en esa parcela arrasa el Cee'd SW, que en nuestro recorrido mixto por ciudad, carreteras de todo tipo y autovía se conformó con 5,9 l/100 km. Uno menos exactamente que el Sportage, cuyos 6,9 litros de media real nos parecen aceptables -no ejemplares- para un SUV de su tamaño y potencia con tracción en un eje. En cuanto al Carens, el peso extra y sus cortos desarrollos de cambio -en sexta, a 120 km/h, el motor gira a más de 2.500 vueltas- le pasan factura, yéndose hasta los 7,2 l/100 km de promedio.

Derrota parcial que el monovolumen de Kia acompaña de otra cuando analizamos su comportamiento. El Carens va bien en líneas generales, pero los ingenieros han priorizado el confort sobre la eficacia pura, y no parece 'cómodo' en zonas de curvas cerradas, donde le penalizan unos neumáticos de agarre mejorable y la ausencia de una estabilizadora trasera -que sí llevan Cee'd y Sportage-, pues hay balanceo y cabeceo, y tendencia a tirar de morro en los virajes cerrados abordados a fuerte ritmo. Pero la frenada es correcta y la dirección -cuya dureza podemos ajustar mediante el Flex Steer- no va nada mal.

El comportamiento del Sportage convence más que el del Carens, pues resulta más equilibrado, pero el centro de gravedad queda alto, y eso impide disfrutar tanto de las carreteras de montaña como en el Cee'd, más bajito. Además, en el SUV coreano debería mejorarse el tacto de la dirección, y la frenada a alta velocidad se alarga mucho: 58 metros para pararnos desde 120 km/h.

Unas cosas con otras nos quedamos con el comportamiento del Cee'd SW, que sin tener un tacto muy deportivo -la dirección equipa Flex Steer pero debería ser un poco más rápida- se mueve con una mezcla adecuada de eficacia y confort, ayudado por un centro de gravedad bajo.

La clave

Pocas veces hemos visto con tanta claridad que la clave… ¡es el precio! Ya con las facturas P.V.P. hay diferencias notables entre el más barato -el Cee'd SW- y el más caro -el nuevo Sportage-, pero si tenemos en cuenta las promociones vigentes para los tres modelos, las cosas cuadran todavía más a favor del Cee'd -que también es el más ahorrador y el de comportamiento más equilibrado en carretera- frente al SUV; porque si el primero baja a 17.015 euros, el Sportage se queda en 23.746 euros: 6.731 euros extra que nosotros, particularmente, somos incapaces de justificar. Y en medio, el Carens, que con descuento baja a 20.357 euros. De él nos han convencido las prestaciones -su cambio tiene desarrollos casi deportivos- y su modulable habitáculo.