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Ford EcoSport 1.0 EcoBoost 125 CV. Un tipo duro

Ford está inmersa en su estrategia 'One Ford', por lo que sus futuros productos serán globales, es decir, se venderán a nivel mundial. Así, disfrutaremos en Europa de iconos como el Ford Mustang, berlinas como el nuevo Ford Mondeo o vehículos SUV como el Ford Edge, mientras que el Ford C-Max, por poner un ejemplo, viaja de Almussafes (donde se fabrica para todo el mundo) hasta Estados Unidos.

De mercados emergentes a Europa

Esa estrategia ha comenzado con nuestro protagonista, el EcoSport, que estaba destinado inicialmente a mercados emergentes, pero ha terminado llegando a Europa con el fin de cubrir una laguna en la gama de Ford, que veía cómo modelos al estilo de Juke, 2008 o Captur se repartían un suculento trozo del mercado, pues entre los tres han vendido más de 18.000 unidades este año sólo en España.

Es por ello que lo primero que nos llama la atención del Ford EcoSport es su imagen, más «ruda» de lo que es habitual al apostar por un frontal contundente con una gran parrilla frontal y, sobre todo, por dotarle de una rueda de repuesto en el exterior, como en los todoterreno «de toda la vida». No hay duda de que aporta personalidad, pero a esa ubicación, por desgracia, le vemos más defectos que virtudes. En primer lugar, porque obliga a equipar un portón que abre hacia un lado, y no hacia arriba, y al que con buen criterio le han dotado de un amortiguador que facilita su apertura. Sin embargo, debemos aparcar a un mínimo de 1,30 metros de la pared si lo queremos abrir por completo. Y si detrás tenemos otro coche habrá que andarse con más ojo aún, porque le podemos hacer una «entrada de ventilación extra» en el capó al vecino. La segunda pega que vemos es que, en realidad, el EcoSport mide 3,99 metros de largo (sólo dos centímetros más que un Ford Fiesta), pero hay que sumar 275 milímetros por la rueda, lo que a veces será un mundo al buscar aparcamiento en la ciudad. Si no hubiera otro hueco para colocarla sería comprensible esa ubicación, pero cabe perfectamente en los bajos del vehículo. Por suerte, como la dotación de serie del EcoSport es casi infinita (sólo tiene un acabado) dispone del útil sensor de aparcamiento trasero. A todo ello hay que sumar el climatizador, los sensores de lluvia y luces, regulador y limitador de velocidad, airbag de rodilla para el conductor…

Interior amplio y un maletero decente

A pesar de ser tan corto, el espacio interior está aprovechado al milímetro. Su maletero oscila entre 310 y 375 litros, dependiendo de la posición en que coloquemos el respaldo trasero, regulable en inclinación. Las plazas traseras son espaciosas en todas sus cotas, más que en un Fiesta (con un conductor de 1,75 metros al volante hay 70 centímetros para las piernas, cota similar a lo que ofrece un modelo compacto tipo Focus), y delante no hay problemas de amplitud. El elevado puesto de conducción se agradece en todo momento por la visibilidad adicional que aporta (han bajado la rueda de repuesto y se ve perfectamente hacia atrás) y por facilitar el acceso. En cuestión de minutos nos familiarizamos con todos los mandos interiores, pues la ubicación de los mismos es calcada a la de un Fiesta o un B-Max. Eso sí, mientras que en éstos encontramos materiales de tacto mullido, en el EcoSport son rígidos todos, lo que aporta mucha sensación de robustez.

También un 1.5 TDCi de 95 CV

El diésel 1.5 TDCi de 95 CV y el 1.0 EcoBoost de 125 CV son los dos propulsores disponibles en el EcoSport, pero nos hemos decantado por el de gasolina, un motor que ha sido tres veces galardonado como «Motor del Año».

Se trata de una mecánica que sorprende por el rendimiento que ofrece, tanto en un Fiesta como en un C-Max o un Focus, y en este EcoSport no es excepción. Resulta agradable, pues en ningún momento parece un motor de tres cilindros (suena bien y no hay traqueteos), pero a la vez es muy prestacional, pese a que Ford haya sido demasiado modesta a la hora de homologar sus datos.

Lo decimos porque anuncia 12,7 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h, pero nuestra unidad ha rebajado esa cifra en 1,2 segundos. Y sale del primer kilómetro a 160 km/h, lo que no está nada mal para un motor de 999 centímetros cúbicos. Al igual que acelera, recupera, garantizando adelantamientos muy seguros tanto en cuarta como en quinta (demanda 10,5 y 13,9 segundos respectivamente), algo que abre exponencialmente el radio de acción del EcoSport, un modelo que no sólo sabe desenvolverse con soltura por la jungla urbana. ¿Y en sexta? Pues no lo hemos medido… porque Ford ha decidido prescindir de dicha velocidad (lo mismo sucede en los Ford Fiesta y B-Max), cuando los Focus o C-Max dotados de este motor tienen una marcha más. La sexta ayudaría a reducir el consumo en carretera y bajar decibelios, ya que a 120 km/h el motor supera las 3.300 rpm. En esa situación, un Focus rueda en sexta a sólo 2.910 revoluciones.

Al igual que prescinde de esa marcha extra, Ford no equipa al EcoSport con función Start/Stop, por lo que el gasto en ciudad se eleva más de la cuenta. Pero no hay que alarmarse, pues ha firmado un consumo medio de 6,9 l/100 km, dato en consonancia con su potencia, y más si tenemos en cuenta que pesa 1.350 kilos (41 menos que un C-Max y 71 más que un Focus) y no tiene una aerodinámica precisamente brillante.

Un comportamiento sorprendente

Los esquemas de suspensión son simples, tiene una generosa altura libre al suelo (los 20 centímetros ayudan en una eventual excursión «off road», aunque no hay ni habrá versiones de tracción total) y mide 1,65 metros de alto. Es decir, presenta todas las papeletas para apostar en su contra cuando hablamos de dinámica. Sin embargo, el EcoSport sorprenderá a cualquiera que lo conduzca con un tacto estupendo (muy de la casa del óvalo) que hace que en pocos segundos te olvides de que estás conduciendo un pequeño crossover.

El equipamiento de serie es abrumador (desde el airbag de rodilla para el conductor hasta el sistema SYNC que permite conectar nuestro smartphone y utilizar aplicaciones concretas), y sólo se paga aparte la pintura blanca o la metalizada, pues sólo carece de coste extra el color amarillo brillante.

Precio atractivo con los descuentos

Son 21.350 euros los que Ford pide por un EcoSport, pues tanto la versión de gasolina como la de motor diésel cuestan exactamente lo mismo; pero con todos los descuentos posibles (PIVE, compra a través de la financiera de la marca…) se queda en 16.490, una cifra muy ajustada que le pone en clara ventaja frente a la competencia, e incluso frente a los posibles rivales que tiene en casa, que no son pocos: Fiesta, Focus, B-Max, C-Max o Tourneo Courier, unos modelos que también nos podrían encajar, salvo que tengamos muy claro lo de meter en nuestro garaje al tipo más duro de Ford.