

















Servicios
El tiempo
Tráfico
Mapas y guías
Carburantes
Red BP
Viajar en el E 350 CDI Estate es tan agradable que desearás batir un récord de kilómetros acumulados. Con tal de pasar más tiempo al volante, seguro que buscas la forma de dar un rodeo antes de llegar a tu destino... Hasta que una voz de fondo te rescate de tan inconfesable obsesión.
En nuestro país muchos conductores han mirado a los familiares como si fuesen ‘bichos raros’. Su estética no cuajaba y eran considerados coches poco satisfactorios para quien le guste conducir. En cambio, en otros países europeos –con mayor cultura automovilística que el nuestro– están entre los favoritos del público, algo que no es de extrañar cuando a uno le cae entre las manos un coche como este Mercedes E Estate.

Para empezar, la marca de la estrella no ha ‘sobredimensionado’ su carrocería, ya que coincide con la berlina en anchura, altura y distancia entre ejes, y sólo mide tres centímetros más de largo –4,89 m–. Por eso, el espacio disponible en el interior es muy parecido y similar también al de sus rivales más directos. El E Estate saca algo de ventaja en el hueco que queda por encima de las cabezas de los pasajeros traseros. Una vez más, la plaza central no es tan cómoda porque el mullido del respaldo es más duro al integrar un reposabrazos.
Con 695 litros de capacidad, el maletero de este familiar es el más brillante de su categoría, aunque en la cifra homologada se ha incluido el hueco destinado a la rueda de repuesto –lleva de serie una de emergencia–. Además, tiene unas formas muy regulares, destacando su profundidad –casi 120 cm–y anchura –unos 110 cm–. El piso está enrasado con el borde del portón y el borde de carga queda más cerca del suelo que en otros familiares semejantes –a 55 cm del suelo–.


Mercedes ha cuidado diferentes detalles de un coche en el que su dueño apuesta por lo práctico. Así, la cortinilla cubremaletero se desplaza eléctricamente por dos raíles y se eleva al abrir el portón, para facilitar las operaciones de carga y descarga. Dentro encontramos ganchos, redecillas y argollas para sujetar mejor bolsas u otros objetos. Si se abaten los respaldos traseros –para ello basta con accionar unos pulsadores situados en el lateral del maletero– la capacidad de carga puede llegar hasta 1.950 litros. Además, el portón dispone de apertura eléctrica, con lo que sólo hay que pulsar un botón del mando a distancia o presionar el tirador exterior para que se abra de forma automática. El ángulo de apertura puede variar para evitar, por ejemplo, un golpe en un garaje con poca altura. El portón incluye otro botón en el marco para su cierre.
Nuestra unidad de pruebas ocultaba bajo la zona de carga una banqueta plegable con dos asientos adicionales. Cuando se abre, va posicionada en sentido inverso a la marcha y salta a la vista que su utilización debe ser ocasional, pues está pensada para niños que no lleguen a 1,60 m de estatura y pesen menos de 50 kilos. Una pequeña pega es que este banco abatible dificulta el acceso a la rueda de repuesto.

Mercedes vuelve a hacer gala de la calidad que imprime a sus modelos, aunque no faltará quien considere que el diseño del salpicadero es algo sobrio. El puesto de conducción del Clase E familiar es muy cómodo gracias a las múltiples regulaciones y al confort de los asientos –en opción se ofrecen unos ‘multicontorno dinámicos’ que incluyen unos cojines que se inflan en las curvas para sujetar mejor el cuerpo–.
El sistema de acceso a las diferentes funciones del sistema de navegación, sonido, teléfono, etc. es muy intuitivo y muchas funciones se manejan fácilmente desde el volante. El climatizador también enfría rápidamente el habitáculo en los días más calurosos...; vamos, que todo son ventajas.
El E 350 CDI Estate es, de momento, el diésel más potente de la gama. A pesar de su denominación, su motor V6 es de 3,0 litros. Rinde 231 CV y más de 55 mkg de par, que se traducen en unas magníficas prestaciones, como demuestra la aceleración de 0 a 100 km/h en 7,2 segundos o su extraordinario poder de recuperación: sólo necesita 5,1 segundos para pasar de 80 a 120 km/h en ‘D’.

Adelantar con celeridad siempre es importante, pero este propulsor CDI destaca sobremanera por la suavidad y el silencio de funcionamiento que muestra, una cualidad muy apreciable cuando se hacen largos viajes con frecuencia. Y a ello suma un consumo ponderado que ronda los 8,5 litros, ajustado para un modelo de sus cualidades.
Su respuesta es tan progresiva como enérgica a cualquier régimen y sorprende incluso en las condiciones más desfavorables. A ello también contribuye el cambio 7G-Tronic de esta versión, que realiza las transiciones entre marchas con rapidez y mucha suavidad. Cuando se opta por un ritmo de marcha más dinámico muestra poca retención en modo automático en algunas circunstancias, de ahí que sea mejor utilizar las levas del volante para reducir de forma manual.

Con ese peculiar sello de Mercedes, el Clase E Estate también sobresale por su logrado confort de rodadura. La suspensión de serie incluye unos amortiguadores de dureza variable y, a diferencia del E Berlina, cuenta con unos muelles traseros neumáticos que intervienen en la autonivelación del eje trasero, para que la carrocería de este familiar no balancee cuando va muy cargado.
La unidad de nuestro test contaba además con la suspensión Airmatic que se ofrece en opción e implica componentes neumáticos de dureza variable en ambos ejes con control electrónico. Hasta dispone de una función adicional para subir la carrocería y circular a baja velocidad en alguna circunstancia especial.
La suspensión Airmatic ofrece dos programas de funcionamiento: confort y sport. El modo deportivo implica unos reglajes más firmes, lo que no significa que el confort de marcha sea notablemente inferior, ya que la puesta a punto es excelente y, aunque busquemos agilidad en una carretera de curvas o sobre un asfalto que no esté perfecto, todo el pasaje continuará viajando con enorme comodidad.

La canícula ya nos ha invadido, pero cuando rodamos con el E 350 CDI Estate nos sorprendió un día de lluvias torrenciales, de ésas que dejan balsas de agua sobre el asfalto, hasta el punto que presenciamos alguna pérdida de control que acabó con un trompo y golpe contra el guardarraíl. Hicimos muchos kilómetros tanto por autopista a buen crucero como por carretera de curvas y en esas delicadas circunstancias el familiar germano demostró una suavidad de marcha encomiable, sin pérdidas de tracción al acelerar con energía en la salida de los giros más lentos y con un eje trasero inamovible. Se puede decir que todavía estábamos ‘entrando en calor’ con el E Estate y hubo un momento en que nos bajamos para buscar en su portón el logo 4Matic vista su eficacia sobre firme deslizante.
Por último, hay que significar que aunque la relación precio-equipamiento de este modelo no es la más ventajosa de su categoría, incluye numerosos elementos de seguridad: nueve airbag –con uno que protege las rodillas del conductor–, sistema de protección ante una posible colisión, alerta por pérdida de atención del conductor y hasta un capó que amortigua un posible atropello.
Además, en opción, se ofrecen otros dispositivos muy interesantes: visión nocturna, programador de velocidad activo con función de frenado de emergencia automático, alerta de cambio involuntario de carril, detector de vehículos en el ángulo muerto, reconocimiento de señales o faros bixenón adaptativos.




