A principios de Siglo XX, Mercedes Benz ya era una marca de reconocido prestigio en el mundo del automóvil, pero no se animaba a participar en el mundo de la competición, hasta que vió que podría tener una repercusión mundial si la cosa funcionaba. Por ello desarrolló el 'Blitzen Benz' que más que enfocado a las carreras, se desarrollo para lograr un objetivo de Mercedes, superar la barrera de los 200 km/h.
Para su desarrollo se partío de un vehículo de Grand Prix de 1908 que generaba ya una potencia de 150 CV. Este propulsor de cuatro cilindros y 15.100 centímetros cúbicos fue modificado aumentando el desplazamiento de sus cilindros. Con ello se consiguió extraer una potencia de 200 CV, ya que la cilindrada se aumentó hasta los 21.500 centímetros cúbicos -cada cilindro cubica 5.375 C.C., algo menos que la cilindrada total de un Mercedes Clase S 63 AMG de 545 CV de potencia que cubica 5.461 C.C., por poner un ejemplo-.
Estos 200 CV de potencia se conseguían a un régimen de sólo 1.600 rpm, mientras que todo el bloque realizado en fundición, tenia un peso de 407 kg. Tenía válvulas de escape, dos bujías por cilindro y toda la potencia se transmitía a las ruedas traseras a través de dos poderosas cadenas. Su cambio era manual y de cuatro velocidades. También se tuvo especial cuidado con la aerodinámica, muy trabajada para un vehículo con más de 100 años de vida.
El coche hizo su aparición en Francfort el 22 de agosto de 1909. Con Fritz Erle al volante cubrió el kilómetro en 22,6 segundos, lo que equivale a una velocidad media de 159,3 km/h. Nada más arrancarlo, según publican los artículos de la época, parecía el mismísimo infierno por el sonido y las llamaradas que emergían por sus escapes.
El 17 de octubre de 1909 participó en una carrera en Bruselas, dónde logró imponerse en una carrera de velocidad. Pero este no era el principal objetivo de Mercedes, que tenía en su punto de mira sobrepasar los 200 km/h de velocidad máxima, algo que nunca había ocurrido en Europa.
Por ello el 8 de noviembre de ese mismo año, se trasladaron a la pista de Brooklands, dónde el piloto Victo Hemery consiguió una velocidad máxima de 205,666 km/h, mientras que el registro medio se cifró en 202,648 km/h. El sueño se había conseguido, pues era la primera vez que un vehículo con un motor de combustión interna superaba los 200 km/h en Europa, y era un Mercedes Benz.
Desde entonces se paso a conocer como 'Rayo Benz' y puso rumbo a Estados Unidos, un mercado donde Mercedes tenía su objetivo para darse a conocer y aumentar su ventas.
Prueba tras prueba se consiguió llegar al record mundial de 228,1 km/h el 23 de abril de 1911 en el circuito de Daytona. Record que se mantuvo vigente hasta el 12 de febrero de 1919, momento en el que un Packard alcanzaba los 241,2 km/h.