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    • +Interesante. Laboratorio de choques de Volvo
      Destrucción constructiva
      Actualizado al 23-07-2010 03:57:01
      Pedro Martín
                 
       
      Introducción
      Investigación de accidentes de Volvo
      Fotos
      

      El laboratorio de pruebas de choque de Volvo Cars en Torslanda, junto a la ciudad sueca de Gotemburgo, cumple diez años de vida, un periodo en el que se han llevado a cabo casi 3.000 ensayos a escala real. Motor 16 ha viajado hasta allí para conocer las últimas novedades en esa materia y para presenciar en directo varios ensayos que reproducían accidentes reales.

      Hablar de seguridad es hablar de Volvo, uno de los fabricantes que más ha incrementado la protección de sus vehículos en las últimas décadas. El trabajo de los ingenieros de la marca sueca recibió un apoyo trascendental cuando se inauguró el laboratorio de pruebas de choque de Torslanda, un centro que acaba de cumplir diez años de existencia y donde se han realizado 3.000 ensayos. Se trata de una de las instalaciones más avanzadas de su clase, hasta el punto de convertirse en ‘centro de excelencia’ de Ford Motor Company cuando Volvo pertenecía a ese gigante. De ahí que por el laboratorio, además de los vehículos de Volvo y Volvo Trucks, hayan pasado en estos años modelos de Aston Martin, Jaguar, Land Rover y Ford Europa.

      El centro, además, ha evolucionado en este periodo, pues a las primeras instalaciones –la pista fija de 154 metros y la pista móvil de 108 capaz de reproducir choques con distintos ángulos, el bloque de hormigón de 850 toneladas para colisiones...– se fueron sumando otras, como la plataforma asfaltada de 15 por 70 metros –a partir de 2002 se realizan en ella pruebas de vuelco– y la zona de ensayos abierta en 2008 que permite grabar desde abajo los choques con postes o árboles. Además, ese mismo año se estrenaron las cámaras digitales de alta velocidad utilizadas actualmente, capaces de capturar 200.000 fotogramas por segundo. Cifras que hablan de la precisión del trabajo en las 400 pruebas que se realizan cada año a escala natural –en cada una se usan unas 50 cámaras– y que sorprenden por la fidelidad entre el ensayo ‘diseñado’ y el ‘realizado’: la precisión del punto de impacto de un test en el que dos coches en movimiento chocan a 50 km/h es de 2,5 centímetros.

      Volvo nos ofreció en directo un ejemplo de esa precisión, al reproducir ante más de cien periodistas de todo el mundo un accidente que había ocurrido en el otoño de 2009 en una carretera –una vía limitada a 70 km/h– a pocos kilómetros de allí. Lucía el sol y el asfalto estaba seco. Uno de los coches era un Volvo V70 de 2009 conducido por un varón de 39 años acompañado por su esposa de 36 –en el asiento del copiloto y con un ordenador portátil sobre sus piernas– y su hijo de un año –sujeto en una silla especial colocada en sentido contrario a la marcha–. Todos con cinturón abrochado. El segundo coche era otro V70, pero de 1997, conducido por un varón de 42 años acompañado, como copiloto, por su hijo de 20; ambos también con cinturón de seguridad abrochado. Por motivos que se desconocen, el vehículo más antiguo invadió el carril contrario y chocó frontalmente contra el V70 de 2009 desde la izquierda, en un ángulo de entre 10 y 15 grados. Ambos modelos circulaban a 60 km/h al impactar.

      Pues bien, vehículos similares a los descritos, ocupados por cinco ‘dummies’ que simulaban a conductores y pasajeros, fueron proyectados en el laboratorio a 60 km/h en sentidos opuestos, y en un ángulo similar –casi una colisión frontal–, para comprobar que los resultados de un ‘crash test’ son idénticos a los del siniestro real. De hecho, allí estaban los coches del accidente auténtico –Volvo estudia todos los vehículos de la marca implicados en siniestros graves en Suecia– para que pudiésemos comparar. Y damos fe del parecido.

      Por cierto, ¿queréis saber qué fue de las familias accidentadas? Los ocupantes del V70 moderno salieron mejor parados, pues el parte de daños del matrimonio y su bebé se limitó a hematomas, y a heridas en nariz y dentadura en el caso de la mujer; mientras que el conductor del V70 de 1997 sufrió lesiones más graves –fracturas en las costillas, el esternón y el pie izquierdo– y su hijo sólo tuvo heridas leves, como cortes en la cara –su airbag había sido desactivado– o hematomas en brazo y rodilla. Todos desarrollan ahora una vida normal.

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