Estás en > + Interesante

    • + Interesante. 60 años de Seat: comparamos del 600 al Ibiza
      Millones de experiencias
      Actualizado al 09-07-2010 05:46:04
                 
       
      Introducción
      Seat 600 y 850
      Seat 127 y Fura
      Seat Ibiza I e Ibiza II
      Seat Ibiza III e Ibiza IV
      

      Hay oportunidades en la vida que no se pueden dejar escapar. Y cuando solo se presentan una vez, rechazarlas es de locos. Por eso cuando con motivo del 60 aniversario de Seat, proponemos reunir a todos los modelos utilitarios desde el 600 al Ibiza y la marca española nos da luz verde para juntar a estas ocho joyas, no dudamos en dejarlo todo por pasar unas horas rememorando experiencias, millones de ellas, que el paso del tiempo no ha hecho más que fijar aún más en nuestra memoria. Los más jóvenes no entenderán el porqué de la magia de probar estas reliquias junto al nuevo Ibiza, pero para que lo entiendan, es como si un chaval de 18 años, dentro de 30, es decir en el 2040, pudiera probar de golpe no sólo los tres últimos Ibiza que ha visto nacer, sino las cinco generaciones que vendrán y que a este ritmo, prometen ser especialmente interesantes. Y es que la experiencia es de las que no se olvidan en mucho tiempo, además de ofrecer una visión global y real de la evolución de una marca, de un segmento y de un modelo. Mi primer coche fue un 600. Las puertas se abrían al revés, como lo hacen ahora las traseras del Meriva, había que llevar el capó trasero abierto para que el motor no se calentara y con todo, quemaba juntas de culata con una facilidad pasmosa. Pasar de 90 km/h con ‘el pelotilla’ requería habilidad, fe y asumir muchos riesgos, y conducir este ‘todo atrás’ en mojado te proporcionaba experiencia suficiente como para correr el rally más revirado. Pero con 18 años en 1976, tener un 600 era todo un privilegio que aproveché al máximo.

      Ahora me resulta difícil entender como podía ir tan feliz en mi Seat 600 sin aire acondicionado, sin elevalunas eléctricos, sin dirección asistida, sin respaldo regulable, sin reposacabezas, sin espejos exteriores, sin cierre centralizado, sin airbag, sin ABS... elementos a los que en la actualidad ya nadie renuncia aunque se busque uno de los coches más baratos del mercado.

      Pero estos elementos de confort y seguridad tardaron en llegar, eran otros tiempos y la seguridad no estaba entre las prioridades de las marcas de automóviles.

      En cualquier caso, los cambios más profundos e importantes a lo largo de estos 60 años los han experimentado, además de la seguridad, aspectos como el diseño, la ergonomía, la calidad, la electrónica o la tecnología. En el primero de los casos basta con analizar el diseño de los faros desde el 600 al último Ibiza para comprender de un solo vistazo la tremenda evolución que han sufrido. Por no hablar de su tecnología. Porque se ha pasado de las pobretonas bombillas de doble filamento a la luz de giro y xenón.

      El estilo de las carrocerías se ha adaptado a los gustos del público pero la tendencia de los últimos 17 años apunta a un perfil afilado y muy aerodinámico que permite, sobre todo, reducir consumos, auténtica obsesión de los fabricantes.

      Respecto a la ergonomía la evolución ha sido imparable y muy beneficiosa. Ahora casi todo está donde se busca, los indicadores se han acercado al volante e incluso muchas funciones se controlan desde el mismo. Los asientos están diseñados por médicos y al diseño y desarrollo de los interiores de un vehículo se le dedica más tiempo que al exterior.

      La percepción de que ahora viajamos en coches muy seguros se pierde de golpe recorriendo unos metros en el 600. Volante gigante de baquelita (una especie de plástico primitivo) lógicamente sin bolsa de aire protectora, ausencia de retrovisores externos, de reposacabezas, de cinturones, de ABS... De vuelta al Ibiza actual, sólo con abrocharnos el cinturón sentimos un ‘ángel de la guarda’.

      Cualquiera de los aspectos hasta ahora mencionado tiene vital importancia en el desarrollo de un modelo, sin embargo hay uno en el que todos los fabricantes sin excepción han puesto especial interés e invertido mucho dinero. Se trata de la calidad. En Seat, la calidad incluso en segmentos inferiores se comenzó a notar con la llegada del Ibiza II, ya de la mano de Volkswagen. Pero en el último Ibiza ésta alcanza un grado superlativo. Lejos quedan el maletero desnudo del 127, los lamentables ajustes del Fura, los quitasoles del 850, los interruptores de las luces del primer Ibiza... La calidad retrasa la vejez del coche y transmite buenas sensaciones al cliente. Pero todo esto no habría tenido sentido sin los avances en propulsores y electrónica. Un motor actual busca sobre todo un aspecto: eficiencia. Y es que el peso de los vehículos se ha disparado a base de elementos de confort y sistemas de seguridad y los fabricantes necesitan aprovechar hasta la última gota de combustible y sacarle rendimiento reduciendo los consumos. Un aspecto al que hace 60 años no se le daba ninguna importancia. Por ejemplo, un 600 con 633 centímetros cúbicos y 21 caballos de potencia gastaba 7 l/100 km. Y hoy en día un Ibiza 2.0 con motor turbodiésel de 143 caballos gasta 4,6 l/100 km.

      Maravillosos cacharros aquellos que permitieron a los españoles independizarse y pasar del transporte público al individual, pero benditos los vehículos actuales que proporcionan agrado de conducción, seguridad, economía de uso, prestaciones, espacio y emociones. Ojalá se pueda decir lo mismo del Ibiza del 2040, será buena señal.

      0 votos
      0 votos
      0 votos
      0 votos
      0 votos
      0 votos
      0 votos
      0 votos
                 
       
      VOTA A ESTA NOTICIA
      14 personas la han votado
    • Publicidad