Estás en > Deportes

    • Deporte. 24 Horas de Le Mans
      Triplete de Audi
      Actualizado al 14-06-2010 10:39:50
      Pedro Martín/Fotos: Fery Press
                 
       
      La carrera
      Fotos
      

      Audi consiguió su novena victoria en las 24 Horas de Le Mans en doce años, estableciendo un nuevo récord de distancia recorrida. Y no sólo logró la victoria, sino que consiguió su cuarto triplete, después de los logrados en  2000, 2002 y 2004, favorecido por el abandono de los Peugeot, que fueron más rápidos que los coches alemanes pero sufrieron graves problemas mecánicos. Timo Bernhard/Romain Dumas/Mike Rockenfeller se adjudicaron el triunfo, por delante de Marcel Fässler/André Loterer/Benoît Treluyer y de Dindo Capello/Tom Kristensen/Allan McNish. La novena victoria de Audi en las legendarias 24 Horas de Le Mans sirve para que la marca iguale el número de triunfos de Ferrari en el palmarés de la prueba. Sólo Porsche tiene ahora mismo más triunfos en su haber.

      Alguien definió hace tiempo el fútbol como ese deporte en el que juegan once contra once dando patadas a un balón y en el que siempre gana Alemania. No se puede trasladar esa frase a las carreras de las 24 de Le Mans cuando nos referimos al dominio del equipo Audi porque, sin ir más lejos, el año pasado ganó Peugeot. Pero algo de esto hay si pensamos que los Audi debutaron en 1999, ganaron ya en la edición siguiente y sólo han dejado de imponerse desde entonces en dos ocasiones: una en 2003, porque sus coches participaron bajo los colores de Bentley ­–y ganaron–, y otra en 2009, cuando venció el 908 HDi de Gené, Wurz y Brabham.

      Precisamente ese triunfo de la escuadra del león hace ahora un año, unido a las eficaces mejoras del coche francés –en la fase de preparación para estas 24 Horas ganaron las 8 Horas de Le Castellet y los 1.000 km de Spa– inyectaron un evidente optimismo en Peugeot, que llegaba al circuito de La Sarthe con los tres coches más veloces.

      Las sesiones de entrenamiento confirmaban los pronósticos, incluso de una forma mucho más cruda de lo esperado para los responsables de Audi, que veían meterse por delante no a tres Peugeot, sino a cuatro: porque los tres oficiales marcaban los mejores tiempos –la pole era para el número 3 gracias al 3,19.711 de Sebastien Bourdais– y el 908 HDi de Oreca Matmut completaba las dos primeras líneas. Más atrás, a unos dos segundos, se colocaban los R15 Plus TDI, precediendo a los dos Lola Aston Martin, que salvaban el honor de los coches con motor de gasolina.


      Aunque la noche previa a la  carrera jarreaba sobre el noroeste de Francia y las previsiones apuntaban a que podría llover durante las primeras cinco horas de la prueba, al final el cielo perdonó a participantes y público –casi 240.000 espectadores–, y la lluvia no llegó.  Así las cosas, y con la puntualidad habitual, a las tres de la tarde del sábado los 55 coches tomaban la salida, con el trío de 908 oficiales en cabeza, y el 908 de Matmut talonándoles. El Audi nº7, con el combativo McNish al volante, protagoniza los primeros escarceos al tratar de meterse en la cuarta plaza, pero el 908 privado, conducido en ese momento por Nicolas Lapierre, aprovechaba su mayor punta y resistía los ataques.

      No obstante, la pelea se corta de raíz cuando mucho más atrás, en el pelotón, el debutante –en Le Mans– Nigel Mansell se daba uno de sus cada vez más frecuentes trompazos, obligando a poner en pista a bomberos, médicos, ambulancia y equipos de rescate, y a los tres ‘safety cars’. Tras la reanudación los Audi ya no tienen a la vista a sus grandes rivales. Son los mejores momentos para Peugeot, pues sus tres coches, que ruedan en un pañuelo, lideran la carrera ante el delirio del público local.


      En función de los pasos por boxes para relevos, repostajes y cambio de neumáticos los Peugeot números 2 y 3 se alternaban en la cabeza, pero aún estaba el sol muy alto sobre el horizonte cuando llegó el primer mazazo para la marca del león, que transcurridas sólo dos horas y media de carrera perdía al número 3 –Bourdais, Pagenaud y Lamy– a causa de la rotura de un brazo de suspensión. El segundo susto llegaba al caer la noche cuando el Peugeot número 1, el confiado a Gené, Davidson y Wurz, protagonizaba una larga parada en boxes para sustituir una pieza del sistema de gestión de arranque del motor, lo que dejaba todo el peso de la responsabilidad al número 2. Minassian, Montagny y Sarrazin, sus tres pilotos, hicieron relevos excelentes durante la noche para seguir conservando la vuelta de ventaja sobre el mejor situado de los Audi, pilotado por Bernhard, Dumas y Rockenfeller.

      A las siete de la mañana, con 16 horas de carrera completadas, a los aficionados locales se les volvía a helar la sangre: el Peugeot líder surcaba el asfalto como un cometa, soltando una espectacular llamarada, y Montagny debía echarse a un lado con el motor roto. El Audi número 9 saltaba a la primera plaza y toda la posible reacción francesa debía llegar ya de parte del 908 de Gené y compañía, tercero en este instante a una vuelta de los dos R15 líderes. Recuperar era factible, pero los coches alemanes galopaban al límite y nadie sabía si la mecánica del Peugeot oficial superviviente aguantaría. De hecho, no aguantó: cuando restaban sólo dos horas y 10 minutos para el banderazo el motor cedía. Los tres Audi copaban a partir de ese momento los tres primeros puestos.

      Audi lo había vuelto a hacer: triplete, el cuarto de su historia en Le Mans tras los de 2000, 2002 y 2004. Nueve victorias ya, lo que pone a Audi al nivel de Ferrari. Y de paso, con nuevo récord de distancia, pues el R15 ganador recorrió 5.410,713 kilómetros.

      0 votos
      0 votos
      0 votos
      1 votos
                 
       
      VOTA A ESTA NOTICIA
      20 personas la han votado
    • Publicidad