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Resulta curioso conocer que a pesar de ser dos de los Volkswagen Golf más deseados, llamativos, imponentes, potentes y eficaces de la gama del constructor alemán, el GTI y el GTD, son junto con el R, los Golf menos solicitados por el gran público. Y la razón hay que buscarla en un precio elevado que asusta al comprador. Pero lo cierto es que se asustarían menos si los probaran.
En la actualidad no hay ni un solo motor mediocre escondido bajo el capó del exitoso Volkswagen Golf. Desde el sorprendente TDI de 105 caballos que en versión Bluemotion gasta 3,8 l/100 kilómetros, hasta el rabioso TSI de 270 caballos acoplado al Golf R, el más deportivo de la gama, todos (8 en total) tienen su razón de ser y se entienden de maravilla con la que quizá sea la mejor base rodante del mercado.

Durante los últimos años y a pesar del ya limitado margen de evolución de estas mecánicas, Volkswagen no ha dejado de desarrollar sus motores diésel y la generalización del sistema de rail común en sus propulsores no ha hecho más que aportar ventajas. El máximo exponente en este sentido es uno de los protagonistas de nuestra comparativa, el TDI de 170 caballos de la versión GTD, un diésel con prestaciones y características deportivas que puede llegar a poner en apuros a muchos compactos GTI de gasolina venidos a menos. No es éste el caso del Golf GTI, el otro contendiente de este enfrentamiento, cuyo motor de gasolina es un prodigio a todos los niveles.
A decir verdad, la marca alemana se ha volcado con esfuerzo, ingenieros y dinero en el desarrollo de los nuevos motores de gasolina en base a la filosofía ‘downsizing’ o de reducción de tamaño. Para ello han recurrido a motores de menor cilindrada sobrealimentándolos con turbo o combinando compresor y turbo para conseguir la misma potencia que uno mayor pero reduciendo considerablemente consumo y emisiones. Por eso, mientras que en 2005 sólo el 10 por ciento de los motores de gasolina que utilizaba el Golf cubicaban menos de 1,6 litros de cilindrada, hoy más de la mitad recurren a propulsores de 1,2 y 1,4 litros TSI con inyección directa, otra de las particularidades técnicas ya maduradas y técnicamente válidas que obran el milagro.
Volkswagen ofrece en su gama un Golf 1.4 TSI de 160 caballos que se ciñe a esa filosofía. Combina compresor y turbo y ofrece una respuesta uniforme y contundente con unos consumos de risa. Sin embargo, para el modelo estrella, para el mítico GTI, los ingenieros de la marca de Wolfsburg no han recurrido a ningún motor fiel a esa nueva estrategia ‘downsizing’. El motor 2.0 TSI sí se aprovecha de la inyección directa y también se ha trabajado en él para mejorar su rendimiento con nuevos pistones y segmentos o bombas de aceite y gasolina optimizadas, ajustes suficientes para lograr 10 caballos más (210 en total) pero un consumo mucho menor.


Pero el GTI no se conforma con menos de 1.984 centímetros cúbicos lo que le asegura una magnífica respuesta recurriendo solo a un turbo con intercooler. Con todo, el compacto alemán enamora por su equilibrio y su agrado de conducción y por un motor progresivo pero contundente sin brusquedades ni tirones. De hecho, con los datos de nuestro correvit en la mano, el Golf GTI es hasta 2,6 segundos más rápido que el GTD en el kilómetro con salida parada y 1,6 segundos más veloz en la simulación de adelantamiento de 80 a 120 kilómetros por hora. Este TSI de gasolina es un propulsor de consumo muy sensible al uso pero que, en una conducción normal, la que hacemos todos los días, nos ha gastado 7,9 l/100 km a una media de 120 km/h, una buena cifra para un GTI de raza.
Nada que hacer en cualquier caso frente a su hermano el GTD que gasta 2,8 litros menos a esa velocidad y alrededor de dos litros menos si tenemos en cuenta el consumo medio ponderado. Y es que el ahorro en cada kilómetro es la gran baza del Golf GTD frente a su hermano. Pero no la única frente a otros rivales diésel e incluso de gasolina. Porque estamos ante dos coches prácticamente idénticos en equipamiento, calidad, practicidad e imagen. Dos deportivos equilibrados cuya mayor virtud radica en que son agradables y fáciles de conducir incluso al límite.
Otro elemento mecánico sin el que no se puede pasar, al menos en la versión GTI, es el cambio DSG opcional, probablemente el mejor cambio de doble embrague del mercado. Este cambio automático de seis relaciones con levas en el volante convierte al GTI en un compacto deportivo más seguro, cómodo y divertido sin que en ningún momento se eche de menos una caja manual. En el caso del GTD, también asegura una conducción mucho más eficaz hasta que se llega a una zona de curvas. En este caso y debido al más reducido margen de utilización del motor diésel (a partir de 4.600 rpm no merece la pena seguir acelerando) junto con el margen de seguridad en reducción del cambio DSG, no nos van a dejar entrar en la curva con la marcha que nos hubiera gustado engranar, lo que limita un poco el disfrute y la eficacia.
En este tipo de vías también el GTI se escapa gracias a su menor peso, a que el motor se puede estirar hasta casi las 7.000 rpm y a que de serie lleva el diferencial electrónico XDS que mejora la tracción y simplifica el manejo. El XDS del GTI, que por cierto no puede llevar ni en opción el Golf GTD, reacciona, no por la pérdida de tracción sino por la descarga que se produce en la rueda delantera que va por el interior de la curva. Gracias al sistema hidráulico del ESP, el XDS frena esa rueda y evita que patine, mejorando la tracción y minimizando el subviraje. Con esta dotación y la suspensión deportiva de serie que equipan ambos modelos lo cierto es que no se echa en falta ni siquiera la suspensión regulable DCC que por cierto cuesta la nada despreciable cifra de 875 euros. Además, respecto a otros Golf menos deportivos, nuestros protagonistas son 22 milímetros más bajos en el tren delantero y 15 centímetros en el trasero, cuentan con amortiguadores específicos y disfrutan de unos reglajes diferentes que, por ejemplo, permiten al eje trasero ir más asentado siendo al mismo tiempo mucho más vivo. En cualquier caso, tanto uno como otro convencen con un equilibrio sobresaliente entre comodidad y confort.


Lo único que diferencia exteriormente al GTI del GTD son los escapes, las llantas y un ribeteado rojo que adorna la parrilla delantera del modelo de gasolina. El GTI lleva un tubo de escape a cada lado del difusor trasero, mientras que el GTD lleva una doble salida a la izquierda. Las llantas del GTI son específicas y a nosotros particularmente no nos gustan. Y si quieres sembrar la duda entre el resto de conductores menos entendidos, Volkswagen te quita los logos del modelo sin sobreprecio. Y a menos que se asomen a coche parado a ver los pespuntes rojos del GTI o dónde comienza la zona roja del cuentavueltas, tampoco lo tienen fácil para diferenciarlos pues utilizan los mismos asientos y hasta el mismo tapizado. Con buen criterio, Volkswagen ofrece ambos modelos con dos tipos de carrocería de 3 y 5 puertas, lo que agradecerán todos aquellos padres de familia que no quieren prescindir de su compacto deportivo... Ni, por supuesto, de viajar con la familia.




Y también común a estos dos deseados Golf es la calidad de materiales y acabados.
Su elevado coste sitúa a GTI y GTD en una posición comprometida frente a sus rivales lo que no quiere decir que su precio no esté justificado. Desde luego el equipamiento de serie es bastante completo con 9 airbag, incluido el de rodilla para el conductor, ESP con XDS en el GTI, faros bixenón, retrovisor interior fotosensible, suspensión deportiva, control de velocidad, climatizador bizona, asientos deportivos o radio CD con pantalla táctil entre otros.
Y volviendo al consumo para ultimar ya un veredicto final que sitúe a uno de estos modelos como vencedor de la comparativa, hay que decir que el propietario del Golf GTD va a ahorrarse respecto al del GTI, alrededor de 275 euros cada 10.000 kilómetros. Desde luego, es un ahorro importante desde el primer kilómetro (al no haber diferencia de precios entre ambos) pero que a nuestro juicio no tiene el peso suficiente frente a un rival de la talla del Golf GTI y pensando también en los planteamientos de compra del cliente que se va a inclinar por este tipo de vehículos. El GTI anda más, congenia mejor con el cambio DSG, equipa soluciones técnicas que le hacen todavía más fácil y agradable de conducir y a la larga, el motor va a ser menos costoso de mantener. Y qué demonios, que es un Golf GTI, toda una leyenda en la historia del automóvil.








