La nueva versión del Cayman luce en su zaga una ‘R’ que nos avisa que no se trata de un Cayman cualquiera. Más potente, más liviano y con especificaciones que mejoran su dinámica, el Cayman R está diseñado para disfrutar al volante.
El nuevo Cayman R deriva del Cayman S, pero su propulsor bóxer de 6 cilindros, 3,4 litros e inyección directa genera 10 CV extra para alcanzar los 330 CV a 7.400 rpm, 100 vueltas antes del corte de encendido, y se puede conjugar con un excelente cambio manual de 6 velocidades, o con el rapidísimo PDK de 7 relaciones, que tiene un sobrecoste de 3.511 euros.
La ligereza también se ha tenido en cuenta, y por ello el Cayman R utiliza puertas y capó de aluminio, se ha suprimido la radio y el climatizador –aunque se pueden solicitar sin sobrecoste–, cuenta con unos asientos de carbono y unas ligeras llantas para rebajar 55 kilogramos el peso final de un Cayman S.
Relación peso potencia de 3,9 kg/CV, autoblocante trasero deportivo, suspensión rebajada 20 mm, centro de gravedad 22 milímetros más bajo, programa Sport y Sport Plus si tiene cambio PDK con función Launch Control... En fin, todo lo necesario para disfrutar en el circuito RennArena de Palma de Mallorca, donde tuvimos ocasión de probarlo.
Su aceleración intimida, su poder de frenada impone –sobre todo con discos carbocerámicos–, pero lo verdaderamente sorprendente es su sonido y su paso por curva, además de la nobleza de su tren trasero a la hora de abrir gas; sin olvidar, claro está, que son 330 CV y las sacudidas de su zaga están a la orden del día, sobre todo si desconectamos el control de estabilidad.
Fuera de circuito, el Cayman R no es más incomodo que cualquier otro Cayman, y encima homologa un gasto de 9,3 l/100 km con el cambio PDK.
Lo peor es que cuesta 8.097 euros más que un Cayman S.