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Conducimos el Volkswagen T-Roc. Un Golf todocamino

Sin duda, la llegada del T-Roc en noviembre se va a convertir en uno de los acontecimientos comerciales del año, pues reúne ingredientes para ello, como pertenecer al segmento que más crece (el de los SUV-B), ser un Volkswagen (una de las marcas con más ventas en nuestro país en los últimos años) y, sobre todo, ser el primer SUV pequeño de la marca alemana, que en esto se había quedado atrás respecto a la competencia, al cuidar bien la parte alta con Touareg y Tiguan pero descuidar este territorio donde ya campan a sus anchas unos diez modelos. Y el Volkswagen T-Roc, con sus 4,23 metros de longitud, sus 445 litros de maletero y unos precios que arrancarán en 23.875 euros (23.515 incluyendo descuentos) luchará en la parte alta del grupo de los SUV más compactos, frente a Audi Q2, Mazda CX-3, Honda HR-V o Toyota C-HR, dejando la batalla contra Renault Captur, Peugeot 2008, Seat Arona, Kia Stonic y compañía a su futuro hermano más pequeño, el T-Cross, que deriva directamente del nuevo Polo y se fabricará también en Navarra.

Primero el 2.0 TSI 190 CV

Pero si el T-Cross empleará la plataforma MQB-A0, común al Polo y a los Seat Ibiza y Arona, en el T-Roc encontramos la plataforma MQB común, por ejemplo, al Golf. Y es que el T-Roc ha sido planteado como una especie de Golf Crossover, con una gama de motores de gasolina de 115, 150 y 190 CV, y diésel de 115 y 150 CV, siendo esta última alternativa la única que permitrá elegir entre tracción delantera o total 4Motion. En el resto sólo habrá una opción, y mientras que con los motores 1.0 TSI 115, 1.5 TSI Evo 150 y 1.6 TDI 115 la tracción será delantera, en el caso del 2.0 TSI Evo 190 va ligado al sistema 4Motion y, además, al cambio automático DSG7.

Ese es, precisamente, el T-Roc que acabamos de probar. Ya conocíamos el motor en cuestión, un dos litros con turbo, inyección directa y sistema de desactivación automática de cilindros, porque en verano lo estrenó el Seat Ateca FR, y ahora las primeras impresiones son igual de buenas, pues es muy suave y silencioso, empuja con progresividad gracias a un par máximo de 32,7 mkg que se mantiene constante entre 1.500 y 4.180 vueltas, y esconde también una vertiente muy dinámica, pues sus 190 caballos está ahí de verdad y podemos recurrir a ellos con bastante facilidad, pues esa cifra está disponible entre 4.180 y 6.000 revoluciones por minuto. Entre eso, la eficacia del cambio DSG dotado de programa deportivo Sport y un peso totalen orden de marcha de 1.495 kilos, las prestaciones son excelentes, y no dudamos de esos 7,2 segundos que anuncia la marca para acelerar de 0 a 100 km/h o de los 216 km/h de velocidad punta.

Corre, es agradable y, mejor aún, propone un chasis a la altura de las necesidades que plantea el motor. La plataforma MQB, usada también en Tiguan y Ateca, es sinónimo de rigidez y ligereza, y se asocia en este caso a una suspensión de tarado bastante firme (especialmente cuando elegimos el modo Sport en el selector de perfiles de conducción, que aquí viene de serie), a una dirección precisa y directa, a unos frenos enérgicos. Hay poco balanceo y el coche obedece fielmente en cada curva a las órdenes que damos con el volante, con un carácter general que nos recuerda mucho al Ateca FR 2.0 TSI. De hecho, luego nos confirman que sólo les separan unos 5 kilos de peso. Esa diversión por las carreteras sinuosas al norte de Lisboa no son incompatibles con el confort, pues el T-Roc mima a los ocupantes. La anchura interior es notable, y también la altura al techo, mientras que el hueco para las piernas en las plazas traseras se nos antoja algo justo (hay menos espacio entre respaldos que en el Seat Arona, pese a que éste es más corto), lo que tiene que ver con la utilización en el T-Roc de una didtancia entre ejes más corta que en el Golf. El objetivo era lograr una conducción muy «de turismo», muy dinámica, y sin duda se ha logrado.

Primero como edición especial

Lo que nos gusta menos es la calidad de los plásticos. El acabado general es muy bueno, y no se perciben fallos de ajuste o rebabas, pero no hay superficies mullidas en el salpicadero, y eso contrasta con la filosofía semi-premium de Volkswagen en los últimos tiempos. Por contra, el equipamiento de este T-Roc 2.0 TSI Limited Edition es mayúsculo, pues incluye faros delanteros LED, barras de techo en plata anodizada, llantas de 19 pulgadas, pintura exterior plata clara con techo negro, pinzas de freno rojas y, ya en el interior, instrumentación configurable VW Digital Cockpit, selector de perfiles de conducción, navegador Discover Media, equipo de sonido Beats, sistema de estacionamiento asistido Park Assist y techo panorámico. Los 39.900 euros pueden asustar, pero recordamos que son las primeras 150 unidades Limited Edition y que, a continuacón, vendrá el resto, donde podremos elegir entre los acabados Advance, Advance Style y Sport, pues definitivamente a España no vendrá el nivel básico Edition que, por ejemplo, sí se ofrece en Alemania.